martes, 29 de diciembre de 2009

Felipe Fernández-Armesto: Si existe un rasgo cultural latinoamericano, es la fracasomanía"


El reconocido historiador británico y profesor de Oxford, con su particular perspectiva que integra procesos históricos y culturales, reflexiona sobre los procesos de independencia americana, sus influencias y las celebraciones del Bicentenario.


Por ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ | © El Mercurio
Fuente: mediaIsla, Boletín 1157

Llega puntualísimo a la cita, con un riguroso traje y camisa con colleras, mientras el sol tropical azota Cartagena de Indias y el termómetro sube a 36 grados. Hijo de padre español y de madre inglesa, Fernández-Armesto (1950) se crió en Inglaterra y su formal apariencia podría dar la idea de una persona muy convencional. Pero en realidad, estamos frente a un provocador, que suele desafiar las convenciones intelectuales y las miradas reductivas en sus publicaciones.

Profesor de Oxford durante décadas -actualmente reparte su tiempo entre las universidades de Londres y de Notre Dame y ha enseñado en Yale y Columbia-, Fernández-Armesto es autor de una maciza obra historiográfica. Entre sus libros más conocidos, la mayoría traducidos al español, figuran sus biografías de Colón y Vespucio; su compendio de grandes viajeros y exploradores ("Los conquistadores del horizonte. Una historia mundial de la exploración"); su comentada "Historia de la comida" y una serie de especiales miradas a la historia de la humanidad ("Antes de 1492", "Civilización", "Millennium", etc).

Entre las provocaciones de este historiador -dueño de una cultura de asombrosa amplitud- está su profundo desprecio por la especialización historiográfica. ¡No tengo una especialidad!, grita con exagerado énfasis y una semisonrisa, sentado a la mesa en una apetitosa pastelería, sugerida por él mismo. "Creo que son un mito académico. Si tengo una especialidad, es intentar comprender esa gran diversidad cultural que nos marca como especie en nuestro pequeño planeta", dice en un español salpicado de expresiones inglesas, pronunciadas con acento de public school británico.

Con humor y fina ironía -que suele aplicar a sí mismo-, Fernández Armesto contestó nuestras preguntas, en el marco del gran congreso histórico, con que Colombia dio inicio a las celebraciones de su Bicentenario. (Ver recuadro).

"Los héroes son frágiles en los aniversarios"

—¿Qué debiéramos esperar en Latinoamérica en las celebraciones del Bicentenario?


—¡Veo que aquí se invierte mucha emoción en estos aniversarios! Me parece que, más que consecuencias políticas o una hipotética mayor unidad del continente -que seguramente seguirá tan desunido como siempre-, la fecha puede ser una buena instancia para fomentar una reflexión intelectual de calidad sobre la pluralidad de fenómenos que se generó en torno a la independencia y sus repercusiones. Algo parecido a lo que ocurrió en España, con las conmemoraciones en torno al 2 de mayo.

Y otra cosa, que también se podría esperar en estas celebraciones, es que los héroes del Bicentenario comiencen a tambalear...

—¿Por qué tanta fragilidad?

—Los aniversarios suelen destruir las reputaciones de los héroes, que son los más vulnerables en este tipo de fiestas. El héroe no es un santo. Normalmente adquiere este carácter por una intervención determinada, no por una vida admirable; su fama se suele oponer a la de otros héroes que circulan. Por eso son tan frágiles y no suelen durar. Está el ejemplo de Colón en 1992 y de varios héroes más, derrumbados por la investigación impulsada por los centenarios".

Imperios y elites

—A estas alturas, ¿cree que ha variado la percepción hacia el dominio en América del Imperio español, cuyo carácter solía juzgarse tan en blanco o negro?


—Hay que ser conscientes de los aspectos negativos de los imperios, que son entidades opresivas. Un mundo sin imperios hubiese sido mejor. Pero hay dimensiones positivas de ellos, como entidades de intercambio cultural. Son dominios que crean un marco en el cual comunidades de distintas etnias y tradiciones, que antes no se conocían ni relacionaban, pueden influenciarse unos a otros.

En ese sentido, creo que la historia del Imperio español, desde el punto de vista de sus pueblos constituyentes, aún no se ha contado debidamente. Todos los imperios funcionan mediante acuerdos entre las elites: las elites coloniales y las elites indígenas. Y ésta no fue la excepción. Para una gran mayoría de las elites indígenas, los españoles fueron instancias de colaboración en la opresión de sus propios pueblos y en sus luchas contra otras etnias.

—Es algo que han dicho algunos estudios recientes.

—Varias investigaciones en desarrollo están develando una cantidad inmensa de documentación en lenguas indígenas de Hispanoamérica, que apoyan la tesis de que una gran mayoría de la gente aceptó y apoyó a la monarquía española como aliado en sus luchas particulares, como árbitro en sus propios conflictos y como fuente de personas útiles (maridos para las hijas de los jefes, soldados en sus guerras y representantes ante las autoridades imperiales). En base a esa colaboración, se erigió este imperio único de mar y tierra, a principios de la edad moderna, sin referentes y paralelos. Algo que habría sido imposible si se hubiese tratado sólo de un órgano opresivo.

—Usted ha manifestado interés en los imperios de cazadores en América.

—Así es. Uno de los aspectos del cono sur que me ha interesado es la existencia, en las pampas de Argentina a fines del siglo XVIII, de un auténtico imperio indígena de cazadores, algo bastante peculiar, porque los imperios suelen ser sedentarios. Luego, en el siglo XIX, se dan los imperios comanches y sioux, en Norteamérica. A veces pensamos que el imperialismo es un vicio blanco, y no lo es, es un vicio humano. Y no enfatizo el imperialismo indígena para quitarle mérito, sino, al contrario, para no quedar en miradas reduccionistas.

Latinoamérica y sus obsesiones

—Estoy convencido de que lo más interesante de la cultura latinoamericana en general, si pudiéramos lograr una visión de conjunto, desde otra galaxia, es la creatividad de esta experiencia colonizadora", dice Fernández-Armesto. "La creatividad lingüística, religiosa, arquitectónica y artística. Las ciudades americanas reciben la herencia española, pero son distintas, poseen una identidad diferente, fruto de los elementos que confluyeron. En ese sentido, no hay que echarle la culpa a España de todos los males de Latinoamérica. El sudamericano tiene la tendencia de buscar alguien a quien imputarle todos sus problemas".

—¿Lo ve como una tendencia muy acusada?

—Si existe un rasgo cultural latinoamericano es su 'fracasomanía'. Colombianos y argentinos son ejemplos extremos. Argentina, por ejemplo, vive preguntándose por su fracaso como nación, por lo que iba a ser y no fue. Quizás en este fenómeno de Latinoamérica influye la idea de la decadencia, un concepto dominante en la historiografía española por muchos años. Chile es tal vez una excepción. Me da la sensación de que ha superado esta tendencia para tratar de vivir una vida normal, dentro de sus posibilidades, al igual que España.

—Sobre la independencia de Latinoamérica, usted postula que, más que la Ilustración, fue el romanticismo un influjo crucial.

—Creo que la Ilustración tuvo poco que ver con las independencias latinoamericanas, a diferencia de la norteamericana, que fue impulsada por personas muy representativas del siglo de las luces, que creían en el predominio de la razón. Pero esas luces se apagaron con toda la sangre de la Revolución Francesa. Aunque en Latinoamérica había gente ilustrada, si analizamos una figura tan emblemática como Bolívar, por dar un ejemplo, vemos un romántico que llegaba a hablar de visiones místicas. No representa un trasfondo ilustrado, asentado en el predomino de la razón.

En este contexto, hay una teoría mía más particular, que piensa que en este romanticismo, sobre todo en el reino de Nueva Granada, influyeron las expediciones científicas impulsadas por la monarquía borbónica en el siglo XVIII. Observaciones sobre la vastedad de los Andes y la inmensidad del paisaje americano fueron utilizadas para combatir la idea de que lo americano era inferior al español. Todo esto culmina en la obra de Humboldt. Su influencia directa en la mentalidad de Bolívar está bastante clara".

"La innovación viene de afuera"

"En términos muy generales, a través de la historia la apertura conduce al progreso, al intercambio de influencia. Toda innovación procede de afuera. Por ejemplo, en la historia reciente, China nunca pudo concretar su promesa como potencia mientras estuvo cerrada al exterior. Ahora lo está logrando", señala el historiador, para explicar su interés por estudiar los intercambios culturales y procesos históricos paralelos.

Las obras de Fernández-Armesto suelen incluir elementos de historia intelectual, política y cultural y algunas tocan aspectos biológicos y del medio ambiente. El libro que ahora se apronta a presentar es una historia mundial del año 1492, en el que el lector recorre con una serie de viajeros de la época distintas partes del mundo: América, Congo, China, entre otros. "Colón no era el único viajero de la época ni su descubrimiento lo único importante que ocurrió".

El historiador también prepara una obra sobre los idiomas creados por los esclavos africanos en el Nuevo Mundo. "Personas que llegaban de distintas zonas de África, que no hablaban una lengua en común y que debían comunicarse. Es un fenómeno muy particular", cuenta este curioso infatigable, mientras se pone la chaqueta para enfrentar, como un guerrero, el tórrido calor tropical.

Sus libros

Entre las obras de Fernández-Armesto, se pueden encontrar en las librerías, su biografía de Vespucio " Américo, el hombre que dio su nombre a un continente " (Tusquets, $28.360); " Historia de la comida. Alimentos, cocina y civilización " (Tusquets, $28.360) y su " Breve historia del mundo " (Zeta Bolsillo, $7.000).

La fórmula colombiana para celebrar el Bicentenario

"La ciudad más hermosa del mundo" es la definición que García Márquez da de Cartagena de Indias en la novela "El amor en los tiempos del cólera". Con sus kilómetros de murallas defensivas cerca del mar, su olor dulce a frutas tropicales, su primorosa arquitectura de tres siglos concebida para escapar del calor, el núcleo antiguo de Cartagena es un lugar ideal para hablar de historia. "La ciudad heroica" (como le dicen los colombianos) tiene una historia apasionante, que incluye la resistencia a piratas, bucaneros e invasores, -como Hawkins, Drake y la escuadra de Vernon, compuesta de 186 naves y 9 mil marinos- y varias sublevaciones independentistas. Tópicos que fueron tratados, entre muchos otros, en el "Encuentro internacional con nuestra historia", el congreso con que Colombia dio inicio a las conmemoraciones de los 200 años de su independencia, que, al igual que Chile, comienza a gestarse en 1810.

En este sentido, la estrategia colombiana para estas celebraciones se basa, "más que en grandes obras públicas, en una serie de instancias para fomentar el reencuentro de los colombianos con su historia e impulsar la reflexión sobre el proceso de la independencia y sus repercusiones en la evolución del país", explica María Cecilia Donaldo, alta consejera presidencial para el Bicentenario. En este marco, se han realizado iniciativas masivas como la participación de todos los escolares del país en el programa "200 años, 200 preguntas " en que se seleccionaron, de un conjunto de 16.501 propuestas, las interrogantes más curiosas e interesantes de los niños sobre la independencia y su época. Inquietudes como ¿si no había helicópteros o aviones, cómo se diseñaban los mapas de la época? o ¿qué origen social tenían los españoles y patriotas que participaron en las batallas? van a ser respondidas por reconocidos historiadores y darán lugar a un libro.

Más orientados a profesores y especialistas, se contemplan también congresos en distintos lugares sobre temas como la mujer en la independencia y el rol de las distintas regiones en el proceso de autonomía. En el caso del encuentro realizado recientemente en Cartagena, participaron historiadores colombianos y extranjeros de renombre, que expusieron sobre aristas como "¿Por qué nos independizamos?", "Dios en la república", "¿Qué se ganó y se perdió en el proceso independentista", "Nuestra independencia en la historia de América y del mundo", en un debate en el que emergieron acuerdos, pero también discusiones y que fue cerrado por un discurso del mismísimo presidente Uribe. Iniciativas que los colombianos ya están poniendo en práctica y que pueden aportar ideas interesantes para las celebraciones chilenas. [zoiladulceuva]

Falsa justificación de mi manía de llegar tarde a la fiesta


[René Rodríguez Soriano fue invitado a Tertucuento, un espacio para disfrutar y comentar cuentos. El relato que llevó fue Su nombre Julia. Y la experiencia fue extraordinaria. RRS afirma que nunca había sido sometido a un cuestionamiento tan fiero, ni siquiera en el Aeropuerto de Ben Gurión. Pero como todo escritor de alta talla supo dar respuesta al difìcil preguntar del por qué y el cómo del acto creador. Y esa síntesis que es a la vez motivo para nuevas preguntas, es lo que ofrecemos a los lectores en la seguridad de que encontrarán en ella nuevas facetas de este autor que no sólo no se deja encasillar en norma alguna, sino que las transgrede a gusto con su lapicito rombo de un grafito casi transparente. ms]


Por René Rodríguez Soriano © mediaIsla

Explicaciones de menor cuantía

…yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda. | Felisberto Hernández [Falsa explicación de mis cuentos]

No vine a Tertucuento tras el gen perdido con el ADN del primer toro de lidia o del gallo pinto de Joaquín el cojo de Guaigüí. Vine simplemente por el placer que me produce la ocupación menor a la cual le dedico casi todos los días de mis días. Dicho lo anterior, y sin ánimos de internarme en generalidades ni particularidades de ninguna especie, me gustaría comentar (desde mis muy limitados dominios del arsenal de conocimientos inútiles con los cuales me atiborraron en la escuela, el catecismo y el partido) las inquietudes expresadas por algunos de los contertulios que han tenido la gentileza de leer y comentar Su nombre, Julia. Para facilitar esta lectura diferida, y con el debido respeto que cada uno de ustedes me merecen, trataré de establecer un diálogo con las preguntas e intervenciones, retomándolas en el mismo orden en que fueron publicadas en la tertulia.

—Me gustaría una explicación sobre la imagen: ojos de un negro casi tirando a café. [BR – Mensaje 13325].

—Pudiera recurrir al centenar de argucias y mañoserías con los cuales normalmente uno evade dar de frente a los halagos y piropos con los que nos asaetean los lectores inteligentes cada vez que tienen la oportunidad; o agarrarme, como tabla de salvación al epígrafe de Felisberto... Pero en realidad no sé, no he visto a Julia nunca y, desde hace más de 10 años, camino casi una cuadra tras mi taza diaria de café cubano.

—Hola, René: Me gustaría saber: 1. Lo que significa "...quilla el sonido con su voz..." (es la primera vez que veo usar ese verbo). 2. Hacia la mitad del cuento hay una zona en que utilizas mucho el punto "...Preguntas. Insinúas. Atacas. ..." y luego sigues con una frase larga en la que te hartas de poner comas. ¿Hay alguna razón especial? [FA – Mensaje 13331]

—N° 1, en el caso que nos ocupa, el narrador quiere decir algo así como "que quiebra" o "se sobrepone" al sonido. También puede darse este caso "Bernardo. Quillao desde Santo Domingo" [BR 13382], cuya traducción sería, en este otro caso, molesto, incómodo y algo más, en el habla coloquial de los dominicanos. En cuanto a lo segundo, lo de las frases cortas y las largas, no existe una razón en específico. Creo, tampoco estoy seguro de ello, que a veces escribo o toco sobre la piel de un tambor a la orilla del Caribe.

—¿Fue en algún momento uno de tus referentes, o es uno de tus autores predilectos ese maravilloso escritor que fue (y es) Cortázar? (…) Veo que ahora eres un escritor consagrado, a quien yo, lamentablemente no conocía. Tienes tu propio estilo, profundo, sutil, que vuela por caminos que seguramente ni tú mismo imaginas por dónde irán al comenzar a escribir. Pero en tus comienzos, seguramente algunos autores fueron tus elegidos. ¿Puedes hablarnos de alguno de ellos? [CD – Mensaje 13382]

—Para mí, igual que para toda mi generación, Cortázar es un referente vital. En mi caso, más que su forma de escribir, influyó su actitud frente a la literatura, frente a la vida. Incluso, uno de mis primeros libros —Todos los juegos el juego (1986)— es un sentido homenaje a ese enorme ser humano.

En cuanto a lo segundo, además del tío Julio, Felisberto, Borges, Bioy, Ramón Tejada Holguín y Manuelico, por supuesto; me siento hijo predilecto de un montón de padres nutricios que, de sólo mencionar sus nombres, se nos agotaría el espacio que tan gentilmente ustedes ponen a mi disposición para este encuentro. Uno de mis autores favoritos y, probablemente, con quien tengo grandes deudas, es el mexicano Juan García Ponce. Autor que devoro con pasión salvaje y no me canso de asombrarme a cada vuelta de página. Igual podría decir de Salvador Elizondo o de Arreola; ni qué hablar de los clásicos por todos ustedes conocidos.

—Me gustaría que me diera sus observaciones sobre el uso que le da a la gramática a la hora de escribir y qué debe ser más importante, la regla gramatical, el uso de ella para crear y llevar un mensaje claro al receptor. [M de L – Mensaje 13341]

—Igual que el zapatero, el carpintero o el fontanero van por el día con su caja de herramientas a rastras, quien escribe deber utilizar con eficacia las herramientas de la lengua para administrar y colocar la tuerca indicada en el tornillo que verdaderamente ajuste en la estructura que se piensa crear, armar o articular. El lenguaje, ese potro desbocado sobre el cual intentamos cabalgar, nos exige cierta pericia con las bridas de la lengua, para que al primer corcoveo no sucumbamos tapia, al suelo.

—Cuando caracteriza el personaje de Julia, no transmite su tristeza, su fragilidad, sencillez. ¿Cómo justifica luego el uso del adjetivo "mordaz" en la frase: "boca pronunciada con una sonrisa entre mordaz y triste"? En ningún momento vemos nada de malintencionado en la persona de Julia. ¿Podría, por favor, explicarme eso? [BR – Mensaje 13364]

—Como ya hemos establecido que la lengua es un "sistema de signos de doble articulación" y que una cosa es lo denotado y otra lo connotado, no creo que exista un sistema policial que le impida a un narrador valerse de la unión de los contrarios para expresar una idea. Creo haber leído u oído por ahí que una historia en sí, es un cosmos con sus reglas y sus leyes orgánicas que, la mayoría de las veces, no sirven para nada desde el punto de vista del Sueño de Newton o las leyes de la fenomenología dialéctica o el canon de la razón del mundo civilizado y culto. Su nombre, Julia, en su conjunto es, o pretende ser, una historia que, —como diría Marguerite Duras, —"cuenta una historia que sucede por la ausencia de esa historia". Que lo logre, es otra historia.

—Me gustaría preguntarle en el proceso creativo, en su caso, qué parte hay de elaboración consciente y qué parte de dejar/dejarse fluir. [RB – Mensaje 133734]

—Escriben mis dedos; ellos piensan y escriben. Casi de la misma forma que guisar o regar los geranios. Y, aunque suene a disparate, se escribe con un lapicito ciego entre los dedos. En mis años de estudiante de periodismo, viajé a La Romana a entrevistar a un carpintero ciego que sobre los 80 años se mantenía al frente de su taller. Creo que lo importante es tener conciencia clara de qué cosa es el martillo o el formón y cuál su uso correcto o adecuado. Lo demás, el silencio.

Hasta aquí creo haber, a mi escaso modo de ver, dialogado con las inquietudes y opiniones de casi todos los miembros del grupo. Les juro que, en mi vida, ni siquiera a la entrada o salida del aeropuerto Ben Gurión de Israel, me han sometido a un cuestionamiento así. No se imaginan cuánto les agradezco la oportunidad que me dan de leer y releerme en cada uno de los abordajes hacia Su nombre, Julia, un texto que hacía tiempo no leía y que, a pesar del tiempo y la distancia que me separan con el René que lo escribió, sigue gustándome; aunque, si tuviera que escribirlo de nuevo, dudo que lo haría igual. Quiero reiterar mi agradecimiento a los moderadores por tan generosa invitación y a todos y a cada uno de los miembros de este foro, reiterarles mis disculpas por los inconvenientes que mi torpeza, al bregar con las reglas del juego, les provocara. Ahora, si me disculpan, me retiro de nuevo a mis ocupaciones menores: sobrevivir, leer y caminar a la orilla del lago y, junto a mi nieto de 2 años, darles de comer a los patos, las tortugas y a las recién llegadas gaviotas que, en su nervioso vuelo, tiñen el paisaje de un pardo incierto, casi gris. Afectuosos saludos.

Del capitalismo como "sistema parásito"


"Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad impulsada a crédito y consumo", afirma el sociólogo polaco. Para el autor de Modernidad líquida gobiernos e instituciones han aprendido muy poco de la crisis económica reciente: la respuesta a la quiebra fue endeudarse aun más.


Por Zygmunt Bauman | © Revista Ñ

Tal como el reciente "tsunami financiero" demostró a millones de personas que creían en los mercados capitalistas y en la banca capitalista como métodos evidentes para la resolución exitosa de problemas, el capitalismo se especializa en la creación de problemas, no en su resolución.

Al igual que los sistemas de los números naturales del famoso teorema de Kurt Gödel, el capitalismo no puede ser al mismo tiempo coherente y completo. Si es coherente con sus propios principios, surgen problemas que no puede abordar; y si trata de resolverlos, no puede hacerlo sin caer en la falta de coherencia con sus propias premisas. Mucho antes de que Gödel escribiera su teorema, Rosa Luxemburgo publicó su estudio sobre la "acumulación capitalista" en el que sugería que el capitalismo no puede sobrevivir sin economías "no capitalistas"; puede proceder según sus principios siempre cuando haya "territorios vírgenes" abiertos a la expansión y la explotación, si bien cuando los conquista con fines de explotación, el capitalismo los priva de su virginidad precapitalista y de esa forma agota las reservas que lo nutren. En buena medida es como una serpiente que se devora la cola: en un primer momento la comida abunda, pero pronto se hace cada vez más difícil de tragar, y poco después no queda nada que comer ni tampoco quien lo coma...

El capitalismo es en esencia un sistema parásito. Como todos los parásitos, puede prosperar un tiempo una vez que encuentra el organismo aún no explotado del que pueda alimentarse, pero no puede hacerlo sin dañar al anfitrión ni sin destruir tarde o temprano las condiciones de su prosperidad o hasta de su propia supervivencia.

Rosa Luxemburgo, que escribió en una era de imperialismo rampante y conquista territorial, no pudo prever que las tierras premodernas de continentes exóticos no eran los únicos posibles "anfitriones" de los que el capitalismo podía alimentarse para prolongar su vida e iniciar sucesivos ciclos de prosperidad. El capitalismo reveló desde entonces su asombroso ingenio para buscar y encontrar nuevas especies de anfitriones cada vez que la especie explotada con anterioridad se debilitaba. Una vez que anexó todas las tierras vírgenes "precapitalistas", el capitalismo inventó la "virginidad secundaria". Millones de hombres y mujeres que se dedicaban a ahorrar en lugar de a vivir del crédito fueron transformados con astucia en uno de esos territorios vírgenes aún no explotados.

La introducción de las tarjetas de crédito fue el indicio de lo que se avecinaba. Las tarjetas de crédito habían hecho irrupción en el mercado con una consigna elocuente y seductora: "elimine la espera para concretar el deseo". ¿Se desea algo pero no se ahorró lo suficiente para pagarlo? Bueno, en los viejos tiempos, que por fortuna ya quedaron atrás, había que postergar las satisfacciones (esa postergación, según Max Weber, uno de los padres de la sociología moderna, era el principio que hizo posible el advenimiento del capitalismo moderno): ajustarse el cinturón, negarse otros placeres, gastar de manera prudente y frugal y ahorrar el dinero que se podía apartar con la esperanza de que con el debido cuidado y paciencia se reuniría lo suficiente para concretar los sueños.

Gracias a Dios y a la benevolencia de los bancos, ya no es así. Con una tarjeta de crédito, ese orden se puede invertir: ¡disfrute ahora, pague después! La tarjeta de crédito nos da la libertad de manejar las propias satisfacciones, de obtener las cosas cuando las queremos, no cuando las ganamos y podemos pagarlas.

A los efectos de evitar reducir el efecto de las tarjetas de crédito y del crédito fácil a sólo una ganancia extraordinaria para quienes prestan, la deuda tenía que (¡y lo hizo con gran rapidez!) transformarse en un activo permanente de generación de ganancia. ¿No puede pagar su deuda? No se preocupe: a diferencia de los viejos prestamistas siniestros, ansiosos de recuperar lo que habían prestado en el plazo fijado de antemano, nosotros, los modernos prestamistas amistosos, no pedimos el reembolso de nuestro dinero sino que le ofrecemos darle aun más crédito para devolver la deuda anterior y quedarse con algún dinero adicional (vale decir, deuda) para pagar nuevos placeres. Somos los bancos a los que les gusta decir "sí". Los bancos amistosos. Los bancos sonrientes, como afirmaba uno de los comerciales más ingeniosos.

La trampa del crédito

Lo que ninguno de los comerciales declaraba abiertamente era que en realidad los bancos no querían que sus deudores reembolsaran los préstamos. Si los deudores devolvieran con puntualidad lo prestado, ya no estarían endeudados. Es su deuda (el interés mensual que se paga sobre la misma) lo que los prestamistas modernos amistosos (y de una notable sagacidad) decidieron y lograron reformular como la fuente principal de su ganancia ininterrumpida. Los clientes que devuelven con rapidez el dinero que pidieron son la pesadilla de los prestamistas. La gente que se niega a gastar dinero que no ganó y se abstiene de pedirlo prestado no resulta útil a los prestamistas, así como tampoco las personas que (motivadas por la prudencia o por un sentido anticuado del honor) se apresuran a pagar sus deudas a tiempo. Para beneficio suyo y de sus accionistas, los bancos y proveedores de tarjetas de crédito dependen ahora de un "servicio" ininterrumpido de deudas y no del rápido reembolso de las mismas. Por lo que a ellos concierne, un "deudor ideal" es el que nunca reembolsa el crédito por completo. Se pagan multas si se quiere reembolsar la totalidad de un crédito hipotecario antes del plazo acordado... Hasta la reciente "crisis del crédito", los bancos y emisores de tarjetas de crédito se mostraban más que dispuestos a ofrecer nuevos préstamos a deudores insolventes para cubrir los intereses impagos de créditos anteriores. Una de las principales compañías de tarjetas de crédito de Gran Bretaña se negó hace poco a renovar las tarjetas de los clientes que pagaban la totalidad de su deuda cada mes y, por lo tanto, no incurrían en interés punitorio alguno.

Para resumir, la "crisis del crédito" no fue resultado del fracaso de los bancos. Al contrario, fue un resultado por completo esperable, si bien inesperado, el fruto de su notable éxito: éxito en lo relativo a transformar a la enorme mayoría de los hombres y mujeres, viejos y jóvenes, en un ejército de deudores. Obtuvieron lo que querían conseguir: un ejército de deudores eternos, la autoperpetuación de la situación de "endeudamiento", mientras que se buscan más deudas como la única instancia realista de ahorro a partir de las deudas en que ya se incurrió.

Ingresar a esa situación se hizo más fácil que nunca en la historia de la humanidad, mientras que salir de la misma nunca fue tan difícil. Ya se tentó, sedujo y endeudó a todos aquellos a los que podía convertirse en deudores, así como a millones de otros a los que no se podía ni debía incitar a pedir prestado.

Como en todas las mutaciones anteriores del capitalismo, también esta vez el Estado asistió al establecimiento de nuevos terrenos fértiles para la explotación capitalista: fue a iniciativa del presidente Clinton que se introdujeron en los Estados Unidos las hipotecas subprime auspiciadas por el gobierno para ofrecer crédito para la compra de casas a personas que no tenían medios para reembolsar esos préstamos, y para transformar así en deudores a sectores de la población que hasta el momento habían sido inaccesibles a la explotación mediante el crédito...

Sin embargo, así como la desaparición de la gente descalza significa problemas para la industria del calzado, la desaparición de la gente no endeudada anuncia un desastre para el sector del crédito. La famosa predicción de Rosa Luxemburgo se cumplió una vez más: otra vez el capitalismo estuvo peligrosamente cerca del suicido al conseguir agotar la reserva de nuevos territorios vírgenes para la explotación...

Hasta ahora, la reacción a la "crisis del crédito", por más impresionante y hasta revolucionaria que pueda parecer una vez procesada en los titulares de los medios y las declaraciones de los políticos, fue "más de lo mismo", con la vana esperanza de que las posibilidades vigorizadoras de ganancia y consumo de esa etapa aún no se hayan agotado por completo: un intento de recapitalizar a los prestadores de dinero y de hacer que sus deudores vuelvan a ser dignos de crédito, de modo tal que el negocio de prestar y tomar prestado, de endeudarse y permanecer así, pueda retornar a lo "habitual".

El Estado benefactor para los ricos (que, a diferencia de su homónimo para los pobres, nunca vio cuestionada su racionalidad, y mucho menos interrumpidas sus operaciones) volvió a los salones de exposición tras abandonar las dependencias de servicio a las que se había relegado sus oficinas de forma temporaria para evitar comparaciones envidiosas.

Lo que los bancos no podían obtener —por medio de sus habituales tácticas de tentación y seducción—, lo hizo el Estado mediante la aplicación de su capacidad coercitiva, al obligar a la población a incurrir de forma colectiva en deudas de proporciones que no tenían precedentes: gravando/hipotecando el nivel de vida de generaciones que aún no habían nacido...

Los músculos del Estado, que hacía mucho tiempo que no se usaban con esos fines, volvieron a flexionarse en público, esta vez en aras de la continuación del juego cuyos participantes hacen que esa flexión se considere indignante, pero inevitable; un juego que, curiosamente, no puede soportar que el Estado ejercite sus músculos pero no puede sobrevivir sin ello.

Ahora, centenares de años después de que Rosa Luxemburgo diera a conocer su
pensamiento, sabemos que la fuerza del capitalismo reside en su asombroso ingenio para buscar y encontrar nuevas especies de anfitriones cada vez que la especie que se explotó antes se debilita demasiado o muere, así como en la expedición y la velocidad virulentas con que se adapta a las idiosincrasias de sus nuevas pasturas. En el número de noviembre de 2008 de The New York Review of Books (en el artículo "La crisis y qué hacer al respecto"), el inteligente analista y maestro del arte del marketing George Soros presentó el itinerario de las empresas capitalistas como una sucesión de "burbujas" de dimensiones que excedían en mucho su capacidad y explotaban con rapidez una vez que se alcanzaba el límite de su resistencia.

La "crisis del crédito" no marca el fin del capitalismo; sólo el agotamiento de una de sus sucesivas pasturas... La búsqueda de un nuevo prado comenzará pronto, tal como en el pasado, alentada por el Estado capitalista mediante la movilización compulsiva de recursos públicos (por medio de impuestos en lugar de a través de una seducción de mercado que se encuentra temporariamente fuera de operaciones). Se buscarán nuevas "tierras vírgenes" y se intentará por derecha o por izquierda abrirlas a la explotación hasta que sus posibilidades de aumentar las ganancias de accionistas y las bonificaciones de los directores quede a su vez agotada.

Como siempre (como también aprendimos en el siglo XX a partir de una larga serie de descubrimientos matemáticos desde Henri Poincaré hasta Edward Lorenz) un mínimo paso al costado puede llevar a un precipicio y terminar en una catástrofe. Hasta los más pequeños avances pueden desencadenar inundaciones y terminar en diluvio...

Los anuncios de otro "descubrimiento" de una isla desconocida atraen multitudes de aventureros que exceden en mucho las dimensiones del territorio virgen, multitudes que en un abrir y cerrar de ojos tendrían que volver corriendo a sus embarcaciones para huir del inminente desastre, esperando contra toda esperanza que las embarcaciones sigan ahí, intactas, protegidas...

La gran pregunta es en qué momento la lista de tierras disponibles para una "virginización secundaria" se agotará, y las exploraciones, por más frenéticas e ingeniosas que sean, dejarán de generar respiros temporarios. Los mercados, que están dominados por la "mentalidad cazadora" líquida moderna que reemplazó a la actitud de guardabosques premoderna y a la clásica postura moderna de jardinero, seguramente no se van a molestar en plantear esa pregunta, dado que viven de una alegre escapada de caza a otra como otra oportunidad de posponer, no importa qué tan brevemente ni a qué precio, el momento en que se detecte la verdad.

Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad impulsada a crédito y consumo. "El regreso a la normalidad" pronostica un regreso a vías malas y siempre peligrosas. La intención de hacerlo es alarmante: indica que ni la gente que dirige las instituciones financieras, ni nuestros gobiernos, llegaron al fondo del problema con sus diagnósticos, y mucho menos con sus actos.

Parafraseando a Héctor Sants, el director de la Autoridad de Servicios Financieros, que hace poco confesó la existencia de "modelos empresarios mal equipados para sobrevivir al estrés (...), algo que lamentamos", Simon Jenkins, un analista de The Guardian de extraordinaria agudeza, observó que "fue como si un piloto protestara porque su avión vuela bien a excepción de los motores".

Bauman Básico | Znan (Polonia), 1925, Sociólogo.

Formado en la Universidad de Varsovia, donde enseñó hasta que las purgas antisemitas del gobierno comunista lo obligaron a exiliarse, Bauman desarrolló en Israel, EE.UU. e Inglaterra (donde es profesor emérito) sus estudios sobre la relación estrecha entre holocausto y modernidad. Desde los años 90 trabaja la contraposición entre una pasada Modernidad sólida y la actual, como una Modernidad "líquida", caracterizada por la incapacidad de individuos e instituciones de solidificar sus lazos. Entre sus libros se destacan Modernidad líquida y El arte de la vida. [giecoleon]

martes, 22 de diciembre de 2009

El mal del tiempo o radiografía de un poeta periodista


Esta novela de René Rodríguez Soriano es la lucha entre periodismo y literatura, entre la participación popular y la apatía social.


Por Daniela Cruz Gil | © mediaIsla

No es que no sale, es que no me dejan escribir. Me ponen a asistir a actividades, me hacen tomar pies de fotos, me ponen a hacer entrevistas, me hacen escribir reportajes, y me pagan por eso cada quince días. Y este finde mi abuela enfermó bastante. Estuvimos todos ocupados en retrasarle la reunión con Dios. Y lo logramos. Hasta Él conspiró a favor. De hecho, le doy un sí para mañana antes del mediodía. (Ya es mañana, y es antes del mediodía y estoy escribiendo a ciegas esta melancolía prestada).

El mal del tiempo (Premio de Novela UCE, 2007), no es solo una novela que relata a modo de diario un gobierno déspota de los años setenta, tampoco se limita a los desvaríos de un ex seminarista estudiante de periodismo en la universidad estatal. No son los personajes pueblerinos, las coincidencias entre realidad y ficción. Esta novela de René Rodríguez Soriano es la lucha entre periodismo y literatura, entre la participación popular y la apatía social: el Falpo y el oblomovismo, la misma que hace a Javier (el protagonista) fumarse un cigarrillo que no pide pero tampoco rechaza.

No se sabe si es Javier el que nos cuenta o somos nosotros quienes vigilamos sus desvaríos, su San José del Puerto, los amigos, las mujeres, el trabajo, las lecturas, la radio y su música desgraciadamente acertada. Tal vez lo que nos conecta con este hombre es esa melancolía desbordada, sin vergüenzas ni falsas disculpas que no se molesta en ocultar. Javier no teme reconocerse vulnerable e impotente, admite su dejadez, no lucha por erradicarla, intenta, pero se queda en el intento, en la cómoda silla del comentario, del decir y sentirse conforme por haber dicho que las cosas están mal.

Ahora que intento escribir esta reseña, que quiero contar mis lecturas, mis visiones, mis propios males, un frío de oficina me congela los dedos. Teclear se hace complicado, las letras se me cruzan, se pegan: las palabras se cosen unas a otras como en cadena. Estoy perdida, no quiero escribir. El editor espera, mis ojos esperan, hasta yo espero escribirla. Pero creo que enlas páginas de este libro hay una franja contaminada con el virus del mal del tiempo. Y desde que abrí mi ejemplar me contagié.

En las noticias con sus títulos cotidianos, suspicaces y endiabladamente certeros que arman este diario noticioso de los setenta, ese desgano de vivir que reitero porque la misma novela lo reitera, el auriga podría ser el presidente morado de turno, los goyitos, orlandos y sagrarios son los intercambiantes de disparos de estos días, desaparece cualquiera (incluso Sobeyda, la de los millones incautados, pueda ser la que envía cartas desde Madrid).

Trato de hacer un esbozo coherente, desde el principio hasta el final, pero no puedo. Javier no ayuda, las cartas de Laura me confunden, los amores con Sofía, Lucía y demás me turban, esas declaraciones políticas coladas como pensamientos me conmueven, pero entonces recuerdo que el truco de la novela está en los epígrafes de cada uno de los trece cuadernos que componen la novela. Y el primero determina la estructura de la novela y esta reseña: a Javier y a mí nos ha quedado la costumbre (gracias al mal del tiempo que nos acontece) de invertir los hechos, de contar iniciando por el final y volviendo al principio o mezclando historias variadas. ( Antonio Tabucchi lo dice mejor en Piazza d'Italia).

El mal del tiempo no se cura con música, tampoco las buenas lecturas sirven de algo. Las cervezas cerca de la universidad disfrazan los síntomas. El mal del tiempo afecta mucho a los poetas, incluso me iré más lejos: es su principal característica. Los poetas no pueden vivir en horarios y rutinas, se aburren hoy con lo que adoraban ayer, añoran la soledad y buscan incansables la compañía. Los poetas se indignan con el atropello de una paloma en receso de vuelo, se enervan si la lluvia no acontece a tiempo en el atardecer.

Javier anda y desanda. Se vuelve social, se transforma. El joven desubicado trata de encajar en esa ciudad que lo consume, que lo hace sentirse extraño. Javier ama y extraña; Javier bebe y hace la noche; Javier escribe cartas, poemas y artículos de opinión; Javier estudia y se quema en los exámenes; Javier va al cine y se pasa el día escuchando música; Javier odia los domingos, porque le saben tristes; Javier sufre: Javier vive. Y las dos alas sobre las que soporta su existencia, las que lo hacen cercano a mí, las que lo vuelven común con mi propio desgano, son el periodismo y la literatura. Y el amor por Laura, el amor por su país, el amor por sus iguales, el amor por el amor aportan el viento por donde esas alas se elevan. Al menos en este caso no hay una sino muchas historias de amor y muchos amores de historia. Pero eso no importa, porque como dice la misma Laura desde Madrid un veinte de octubre "un buen amor siempre será un buen amor aunque no tenga historia".

La encrucijada de la literatura latinoamericana


¿Es el fin? El ensayista y editor venezolano Gustavo Guerrero considera que, en todo caso, ha muerto una cierta manera de entender esta literatura. "Está mutando hacia otras partes", dice desde París, donde también habla sobre los libros-desechos y de las posibles estrategias para sobrevivir en una fase de identidad postradicional.


Por Enrique Schmukler | © Clarin
Fuente: mediaIsla, Boletín 1156

Además de ser un crítico literario de prestigio –el año pasado obtuvo el premio Anagrama con el ensayo Historia de un encargo: "La catira", de Camilo José Cela– y profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Picardie Jules Verne, el venezolano Gustavo Guerrero cumple funciones como Consejero Editorial para Hispanoamérica en la editorial Gallimard. Allí forma parte también de la histórica Nouvelle Revue Française. Ubicado a espaldas del Museo de Orsay, el edificio donde Guerrero aceptó dialogar con Ñ es el mismo que Gastón Gallimard eligió para instalar su empresa a partir de 1930.

En junio de este año publicó un polémico artículo en Letras Libres titulado "La desbandada", pero fue el subtítulo de ese ensayo "(o por qué la literatura latinoamericana ya no existe)", el que generó un malentendido. No pocos leyeron que su autor anunciaba el certificado de defunción de la literatura latinoamericana. Al comenzar la entrevista desea dejar en claro este punto.
"En realidad –comienza– ese subtítulo lo añadió el editor de la revista. Yo no tengo una visión apocalíptica ni tampoco catastrófica de la literatura latinoamericana. No creo que esté desbandada en ninguna parte ni tampoco que la literatura latinoamericana haya muerto. Lo que ha muerto en todo caso es una cierta manera de entender esa literatura. Creo que la literatura latinoamericana se ha ido transformando, ha cambiado de piel y, en este contexto, han mutado sobre todo los presupuestos ideológicos con los cuales se utiliza esa denominación."

Esencialmente son dos los presupuestos ideológicos que, según Guerrero, ya no serían eficaces para dar cuenta globalmente de la "literatura latinoamericana". Se trata de los dos paradigmas principales que apuntalaron, hace 30 años, el nacimiento del "boom".

"Yo creo que los fundamentos principales que habían apuntalado el concepto de literatura latinoamericana en los años 60 eran dos: la meta-narrativa de la revolución cubana y la meta-narrativa del realismo mágico. Pues bien: estos dos fundamentos ya no son operacionales. Hoy en día la idea de una literatura latinoamericana está mutando hacia otros territorios. En los años 60, a la literatura latinoamericana se la observaba en el extranjero como una literatura básicamente vinculada al proceso revolucionario cubano, como una especie de vanguardia estética que era proyección de la vanguardia política de Cuba, o de la cultura del realismo mágico o aun del 'Barroco'. Ahora no es más así. Lo importante es observar esa mutación categorial. Eso es más importante para mí que andar anunciando la muerte o el fallecimiento de la literatura latinoamericana."

Existen varias razones por las que se vuelve muy difícil abordar la literatura latinoamericana como totalidad. En primer lugar, la superproducción de libros de autores del subcontinente ha derivado en una suerte de "balcanización" del panorama literario. "Hemos entrado en una cultura del exceso –dice Guerrero–, del crecimiento ilimitado, que ha tocado dos límites, uno de ellos es el ecológico, y el otro es el de la irracionalidad económica del mismo sistema. Hemos llegado a un momento en que los libreros a veces ni siquiera abren las cajas de libros que reciben porque no tienen lugar donde colocarlos en las librerías. Como en otros campos de la producción contemporánea, hay una sobreproducción editorial que produce libros-desechos, montones de desechos. Y por 'desechos' entiendo lo que Bauman: bienes que no han sido consumidos por nadie porque no han encontrado su público y cuyo único destinario es la industria del reciclaje".

La identidad perdida

Pero existe también un argumento cualitativo: la imposibilidad de trazar una carta actual de la "Literatura Latinoamericana" nace además de una relativización, por parte de los nuevos narradores, de la cuestión de una supuesta identidad común latinoamericana.

Para el ensayista "estamos entrando en una fase de identidades postradicionales, en donde el asunto identitario no es tan central, entre otras cosas, porque se ha debilitado la relación entre literatura y nación. Desde ese punto de vista, no creo que lo "latinoamericano" (así con comillas) haya desaparecido en realidad como tema, sino que ha mutado hacia otros lugares más discretos o excéntricos. Es decir, se lo concibe de una manera mucho más individual, fuera de un relato colectivo. Creo que la descripción de los problemas, situaciones de vida, conflictos, mitos e historia contemporáneos de los distintos países de América Latina, sigue siendo uno de los temas de la literatura latinoamericana, pero ya no se la concibe colectivamente como una preocupación vinculante y exclusiva. Además, la literatura latinoamericana no se piensa a sí misma en tanto búsqueda de una supuesta esencia común latinoamericana. Esa es, precisamente, la gran diferencia".

En este sentido, Guerrero sostiene que las imágenes de autor que reflejan los nuevos escritores tampoco se corresponden (por no decir que son antagónicas) con la iconografía patriarcal, que mostraban los escritores del "boom".

"La diferencia está otra vez en la ausencia o presencia de un relato latinoamericanista. Yo creo que un hombre como Cortázar, al menos al final de su vida, sí se sentía como un embajador de América Latina en Europa. Como también creo que Carlos Fuentes encarnó una cierta idea de México; o García Márquez, con su forma de ser dicharachera y un poco descosida, encarnó un cierto cliché caribeñista de la costa colombiana. Ellos, cada uno a su manera, quisieron ser portavoces de su propia cultura, de su continente o de su propio país. Aquí hay una diferencia: esto es algo que creo ya no les preocupa a los nuevos escritores. No pienso que Mario Bellatin se sienta ni embajador ni representante de ningún país o continente, tampoco creo que a Alvaro Enrigue, o a Rodrigo Rey Rosa les importen mucho estos asuntos".

Cuando aún no se habían aplacado del todo los estruendos del "boom", en 1980 Juan José Saer escribió en su ensayo "Una literatura sin atributos", una reflexión acerca de la literatura posrealismo mágico, que tiene que ver justamente con lo que propone Guerrero. Saer refiere allí los clichés de la literatura de nuestro continente, sobre todo aquella que gozaba de aceptación en Europa hace treinta años, emparentada con el realismo mágico y el compromiso político: "Es así –escribe Saer– como ciertas designaciones que deberían ser simplemente informativas y secundarias se convierten, por el solo hecho de existir, en categorías estéticas. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la expresión 'literatura latinoamericana' (...) Se le atribuyen a la literatura latinoamericana la fuerza, la inocencia estética, el sano primitivismo, el compromiso político (...). Es necesario que todo producto tenga una apariencia necesariamente latinoamericana y que las obras editadas conserven cierto aire de familia. La literatura latinoamericana debe cumplir así, no una praxis iluminadora, sino una simple función ideológica".

¿De qué manera escapar del horizonte de expectativas vinculado a las estéticas de los años 60? La pregunta preocupa a Guerrero ya no sólo como crítico, sino también como el editor que es en Gallimard y que debe, muchas veces, lidiar con el gusto del lector europeo adiestrado a la estética del realismo mágico.

El otro boom

"A mí me interesa el paralelismo que se dio en Estados Unidos entre el boom de la literatura latinoamericana y el de la japonesa, en la década de 1960. Son dos booms que coincidieron en el tiempo, que generaron cada uno su propio canon. En el caso de la literatura japonesa el canon estuvo constituido por Kawabata, Mishima y Tanizaki; en la caso de la literatura latinoamericana, por Cortázar, Vargas Llosa, Fuentes y García Márquez. Lo interesante del caso japonés es observar cómo el surgimiento de estas figuras determinó no sólo el perfil internacional de la literatura de ese país –porque ese va a ser el perfil dominante durante muchos años–, sino también el concepto que los norteamericanos y europeos elaboraron de esa literatura, y que predeterminó un horizonte de expectativas. Durante muchos años,para que un libro japonés funcionara en los Estados Unidos tenía que parecerse a alguno de Kawabata, de Tanizaki o de Mishima, de lo contrario incluso no era considerado como un libro 'japonés'. Entonces ese tipo de horizonte de escucha internacional tiene una fuerza de coacción muy importante sobre el mercado. Hay mucho que aprender de la experiencia japonesa, porque Japón, a través de autores como Haruki Murakami o Kenzaburo Oé, ha logrado modificar e imponer a otros autores, de estéticas diferentes, y ha cambiado ese horizonte inicial. En el caso de Latinoamérica creo que estamos en esa coyuntura. En Europa todavía se espera que un autor latinoamericano suene a 'latinoamericano'. Pero quizás el éxito de Roberto Bolaño sea el signo más claro de que las cosas están cambiando. Ojalá que permita hacer evolucionar la mirada europea sobre la literatura de nuestro continente".

Y en Francia, ¿qué?

Así y todo, ¿el mercado editorial francés acepta (es decir, publica) a los autores que escriben por fuera de las estéticas canonizadas por el "boom"? La conclusión no es del todo reconfortante. "En Francia ya hemos pasado el período de euforia de la literatura hispanoamericana. Actualmente, estamos en un período en que la literatura extranjera no se vende demasiado bien y, dentro de esta rúbrica, lo que se vende básicamente es literatura traducida de la lengua inglesa. La literatura latinoamericana tiene una posición residual. Ya no estamos en la época del 'boom' en que teníamos una posición un poco más holgada. Ahora ocupamos un lugar desgraciadamente más limitado, aun en casos de autores de gran prestigio como Bolaño, que no ha llegado a tener aquí los niveles de venta que ha tenido en los Estados Unidos. Con todo, creo que editoriales como Seuil, Christian Bourgois y Gallimard, por citar sólo tres, han ido reflejando en sus elecciones esa diversificación en los modelos actuales de escritura. Si vas al catálogo de Bourgois, puedes encontrar nombres como los de Guillermo Fadanelli, Alan Pauls, Roberto Bolaño; si vienes al mío vas a encontrar a Rodrigo Rey Rosa, a Alvaro Enrigue o a Mario Bellatin; si vas al catálogo de Seuil, vas a encontrar a Martín Kohan, Jorge Volpi o a Santiago Roncagliolo. Digamos que la nueva generación sí ha sido traducida y publicada. No tiene, y eso es lo que lamentamos, los mismos niveles de venta ni de reconocimiento del gran público que tuvieron en su momento los escritores del 'boom' o sus epígonos (pienso en Isabel Allende, por ejemplo). Pero esperemos que esto sea sólo una cuestión de tiempo. En eso estamos trabajando". [giecoleon]

La renuncia de Vicente Sánchez Baret


Por William Jerez

Vicente Sánchez Baret (el Indio), como buen oportunista que es, solamente buscaba dos cosas con la senaduría de la provincia Sánchez Ramírez: proteger su enorme fortuna acumulada a través del PRD y manejar el poquito dinero que la Barrick le podría dar a la provincia. De haber ganado la senaduría él hubiera hecho lo mismo que cuando manejó, a su antojo, el dinerito de la Rosario Dominicana.

La semana que acaba de transcurrir varios medios de comunicación de la República Dominicana se hicieron eco de la renuncia de Vicente Sánchez Baret del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Yo que soy de Cotuí, y que viví y me crié patio con patio con Vicente, más que nadie puedo dar testimonio que el PRD ha salido victorioso con dicha renuncia.

Pienso dar testimonio parcial de lo malo y dañino que ha sido Vicente para la provincia Sánchez Ramírez. Digo testimonio parcial porque no todo lo que puedo decir de Vicente lo voy a decir. Cuando menos voy a decir del "indiecito canelo quemado por el sol tropical", Vicente, lo que en realidad puedo y quiero decir. Cuando menos, por ahora.

De ahora en adelante cuando me refiera a Vicente lo llamaré el "Indio". Tal y como dice su cédula de identidad. Espero que al día de hoy, ese farsante y chanchullero, no la haya cambiado para ponerse su verdadero color.


¡Veamos..!:

A) Reseña histórica del Indio

1. Dicen que el Indio llegó a Cotuí a la edad de muy pequeño. Algo que no puedo asegurar porque en realidad no creo que sea importante.

2. El "Indio" actualmente tiene una edad de más de 80 años. Es decir es un octogenario empedernido, farsante, chanchullero, mentiroso y engañador.

3. Cuando el Indio, muy oportunista de por cierto, tenía unos 16 años se le coló al dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina en el Partido Dominicano. A los 18 el Indio es nombrado síndico de Cotuí por el dictador Trujillo. Bien recuerdo ver al Indio con tremendo revolver en la cintura intimidando a todo el mundo. Especialmente a los que él sospechaba que eran antitrujillistas.

4. A la raíz del ajusticiamiento de Trujillo el Indio arreció su persecución en contra de sus sospechados.

5. Hoy día recuerdo al Indio meneando su revolver en la cintura y en tono amenazante contra toda la población de Cotuí.

B) Algo de nuestra intimidad

Recuerdo que a mi casa iba con mucha frecuencia Miguel Angel De Camps con su violín a practicar con mi padre, Juan Eutímio Jerez (Niño), el cual este último tocaba el piano. También recuerdo que siempre tocaban la "Bella Cubana". Hoy día, en verdad, no puedo escuchar esa pieza musical porque me dan ganas de llorar. Siento una enorme nostalgia al escuchar esa pieza musical.

En honor a esos dos ilustres cotuisanos, ya fallecidos y que en paz descansen, Miguel Ángel y Niño, he preparado un arreglo para cuarteto de piano de la "Bella Cubana". También en honor a esos dos ilustres cotuisanos he preparado un arreglo para guitarra clásica que he titulado "El Elberedón Shibaishá". Esta pieza última comienza "Andante y termina con un Allegro Vivaci".

Pero nada de lo anterior es importante. Creo que me estoy saliendo del tema.

¡Seguimos con el tema del Indio...!

C) Los enemigos del Indio

El Indio tuvo tres enemigos desde su juventud hasta el día de hoy: los Jerez, los De Camps y los Jiménez.

Y yo siempre me he preguntado, ¿y que le han hecho esas tres nobles familias cotuisanas al Indio?

Últimamente, el Indio Vicente ha añadido dos enemigos políticos más a su lista a raíz en la reciente convención del PRD: estos son Bienvenido la Lazala (Ñeñé) quien sacó 66.55% de los votos mientras su contrincante Sánchez Baret (el Indio), obtuvo solamente un 33.45%. Y el otro es el candidato a diputado Sadoki Duarte, que sacó un 45.40% en contra de su contrincante. Sadoki, otrora protegido del Indio, parece ser que le dio la espalda a su antiguo protector, el indio Vicente.

Además Ñeñé puede ser hijo del Indio. Y Sadoki puede ser nieto.

Aquí deseo aclarar que por primera vez el Indio compite para una posición dentro del PRD y en la provincia Sánchez Ramírez. Él siempre fue señalado por el dedo del difunto Peña Gómez. Esta vez, a falta de ser señalado, le dieron una "pela de falda alzá" que lo ha dejado aturdido.

Vicente, conocido con los sobrenombres de la Lechuza, el Negrillo y el Indio esta vez tuvo como contrincante a Bienvenido Lazala (Ñeñé). Por varios años Ñeñé ha sido un viejo enemigo político del Indio.

La administración de Ñeñé ha hecho varias obras sociales en toda la provincia Sánchez Ramírez. Y estas obras incluyen el actual parque de Cotuí. Mientras que por otro lado el Indio se ha dedicado a vivir del chantaje y del saqueo provincial. ¿Muestra?, ahí está la Rosario Dominicana que lo único que dejó a Cotuí fue la contaminación generalizada: presa, ríos, lagunas, niveles freáticos, etc. ¿Y que hizo el Indio? Excepto sus fechorías diabólicas, absolutamente nada positivo por la provincia Sánchez Ramírez.

Además, Ñeñé es conocido por ser una persona amable con todo el mundo. Y además asequible a todos los pobres de la provincia.

Y con esto no estoy defendiendo al PRD. Pues no tengo vela en ese entierro.

Recuerdo que al comienzo de este año me vi con Ñeñé y humildemente me preguntó si yo estaba interesado en correr para la senaduría provincial. Mi contesta fue que no, no y no. Le dije que ese puesto era para él pues ya yo no estaba interesado en ninguna posición en la provincia. Recuerdo que le dije que vendría una tremenda crisis económica en nuestro planeta. Y le dije que la crisis vendría producto de la crisis energética. Hoy, aquí tenemos la gran crisis económica producto de la carencia de energía.

Y como si eso fuera poco, de ñapa tenemos el calentamiento global.

Y yo le pregunto al Indio, ¿Y qué puede esperar él de la población de Sánchez Ramírez que tanto él ha golpeado? Especialmente a la gente noble y desinteresada de esa provincia.

El Indio, muy molesto de por cierto, anunció ayer su renuncia irrevocable de la organización junto a su familia para irse a otra organización política.

¿Pero qué partido político va a recoger esa basura política octogenaria que en vez de sumar lo único es que le va a restar?

¿Y de las intrigas personales y políticas que él le llevaría a esa organización donde se vaya?

El Indio que se creía protegido o candidato a senador reservado, ha recibido una de las palizas más grande de su vida. Tal y como él se lo merecía.

Hoy, todos los sectores de Cotuí están de fiesta celebrando el "detutanamiento" de quien creía que la provincia Sánchez Ramírez era su herencia.

¿Pero quién con dos dedos de frente puede votar por una persona que cuando suele ir a Cotuí es a jugar gallos, jugar dominós y a comer sancocho en los patios a alta horas de la noche? Y todas estas orgías y actos deletéreos para una persona de su vaga investidura los realizaba hasta las madrugadas.

D) Las fechorías oportunistas del Indio

Sánchez Baret (el Indio) había sido acusado por varios precandidatos provinciales de haber ordenado el asalto de un camión con los materiales electorales. Esta irregularidad impidió que la convención en la provincia Sánchez Ramírez el 6 de este mes se efectuara con normalidad.

¿Y es esta la única fechoría del Indio? No..., esta es una fechoría más de ese chanchullero.

¿Y el granadazo en que murieron varias personas y por el cual el Indio debería estar preso?

Recuerdo como ahora que cuando corrí para senador por la provincia Sánchez Ramírez por tres largos años barrí todos los municipios provinciales patio por patio. Y todos esos tres años lo hice solamente con un ayudante. Barrí con más del 90% a su protector Papo Luna (un desertor escolar del 4to grado de primaria) en las elecciones para seleccionar el precandidato a la senaduría provincial. Un día antes se apareció el Indio al local de PRD en Cotuí y delante de mí estrujó mi panfleto como un signo de desprecio a mi apellido JEREZ. En dicho panfleto yo tenía un programa muy extenso. Y dicho programa incluía: total transparencia en el manejo de los fondos públicos, la terminación de la carretera Piedras Blancas–Cotuí bordeando la Presa, donación de mi salario de senador para fines sociales, etc.

Al otro día a la hora de contar los votos eran la 1:00 a.m. de la madrugada. Pedí que se abrieran 5 cajas al azar y en las cuales venían los votos. Mi petición fue negada.

¿Y qué creen que pasó? ¡Adivinen adivinadores...!

Todos los encargados de la convención del PRD en la provincia Sánchez Ramírez fueron comprados por el Indio con el dinero de Las Aduanas. Recuerdo que el Indio era director de Aduanas en esa época.

Hoy día el Indio ha recibido la revancha, el rechazo, el repudio, el odio y el desprecio de toda la población de la provincia Sánchez Ramírez. Y de ñapa, Papo Luna se le fue con Leonel Fernández al PLD. Es decir, su protector ha cambiado de "chalina y flu".

El licenciado (?) Vicente Sánchez Baret (el Indio) recogió todas sus "mochilas", entre ellas la foto que estaba en la galería de ex presidentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en el local principal de esa organización política, y luego anunció públicamente que renunciaba irrevocablemente (?) de esa organización política.

¿Qué renuncia el Indio de las "cogioca$" que ha acumulado en el PRD? ¡Bueno,...hay que verlo para creerlo, esperemos a ver que pasa!

El resumen es que el Indio se quedó totalmente solo. ¿Y quién está dispuesto a defender al Indio, el difunto Peña Gómez o el Chapulín Colorado? ¡Nadie..., el Indio se ha quedado solo!

Vicente Sánchez Baret (el Indio), como buen oportunista que es, solamente buscaba dos cosas con la senaduría de la provincia Sánchez Ramírez: proteger su enorme fortuna acumulada a través del PRD y manejar el poquito dinero que la Barrick le podría dar a la provincia. De haber ganado la senaduría él hubiera hecho lo mismo que cuando manejó, a su antojo, el dinerito de la Rosario Dominicana.

Nota 1. No se olviden que el Indio viene a NYC un promedio de tres veces al año a chequearse médicamente. Y viene al hospital más grande del planeta tierra. Y cada chequeo le cuesta al Indio una inmensa cantidad de dinero. Y ese dinero lo paga la hambrienta población dominicana. Para eso el Indio necesitaba urgente la senaduría provincial.

Por suerte y para la tranquilidad provincial, al Indio lo han echado a donde él pertenece: al zafacón de la basura.

Ayudar a echar al zafacón de la basura al Indio, ha sido una de las pocas buenas obras de Leonel Fernández y Miguel Vargas Maldonado.

Deseo agregar que votar por los dirigentes de los tres partidos tradicionales de la República Dominicana es lo mismo. Cuando esos dirigentes, que se creen dueños de esos partidos o `corporaciones" para buscar dinero, tienen un confrontación política dentro de sus `corporaciones" se "cambian de ropa" y se van a otra "corporación". Y se van a la "corporación" que les ofrezca más beneficios.

Hasta que la población no se dé cuenta de esa realidad y siga votando por la mayoría de los dirigentes delincuentes de los tres partidos tradicionales (el PRD, el PLD y el PRSC) seguirá sufriendo las consecuencias de esa votación.

Nota 2. Yo no soy del PRD, del PLD, del PRSC y ni de sus partiduchos arrimados cuyos dirigentes alicatillos los que buscan es cuarto$.

Para información de los lectores:

Precio de la onza oro: US$1,111.50 (12/18/09, 6:00 p.m.).

Precio del petróleo: US$73.36/barril (12/18/09, 6:00 p.m.).

Emisión de CO2: 591 TM/segundo (11/24/09, 8:00 p.m.) a (12/19/09, 9:45 a.m.). Ver la cantidad de CO2 que los seres vivientes estamos tirando a la atmósfera en: www.know-the-number.com.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Washington declara el estado de emergencia por tormenta de nieve


EFE - 12/19/2009

Washington.- Washington decretó hoy el estado de emergencia debido a una tormenta de nieve en la costa este de Estados Unidos, la peor de los últimos seis años, que ha obligado a cancelar vuelos, causado numerosos retrasos y dejado a miles de personas sin luz.

La tormenta, que continuará a lo largo de todo el día, ha dejado ya más de treinta centímetros de nieve en algunas zonas, según informó el Servicio Nacional Meteorológico, y los expertos predicen medio metro en el área entre Washington y Nueva York.

En Carolina del Norte, al menos 60.000 personas se quedaron sin luz la pasada noche debido al temporal.

La nieve obligó anoche al presidente de EE.UU., Barack Obama, que volvía de Copenhague -donde participó en la cumbre contra el cambio climático-, a regresar por carretera y no en helicóptero, como es habitual, desde la base aérea de Andrews a la Casa Blanca.

En anticipación a la tormenta, las líneas aéreas cancelaron numerosos vuelos, tanto internos como transatlánticos.

La línea aérea Delta anuló cerca de 500 vuelos, mientras que la compañía de vuelos baratos JetBlue suspendió en torno a los 150 en los aeropuertos de Washington y Nueva York.

En el Capitolio de Washington, donde los legisladores tratan de aprobar los proyectos de ley pendientes antes del receso navideño, numeroso personal optó por pasar la noche en hoteles cercanos en vez de arriesgarse a no poder llegar a las votaciones previstas a lo largo del fin de semana.

Hoy los senadores aprobaron por 88 votos contra 10 una ley de presupuesto de Defensa dotada con 636.000 millones de dólares.

Ante la importancia de este voto, el encargado de la logística del Senado había enviado un correo electrónico a los legisladores para advertirles de que si no podían desplazarse por el mal tiempo, se les enviarían vehículos del Gobierno y conductores especialmente adiestrados para transportarlos.

La institución Smithsonian anunció el cierre hoy de todos sus museos, que representan algunas de las principales atracciones turísticas de Washington, debido al temporal de nieve.

Además de Washington, también la ciudad de Filadelfia y todo el estado de Virginia han declarado el estado de emergencia.

El sistema tormentoso podría generar vientos de más de cincuenta millas por hora, lo que sumado a la nieve podría dejar una nula visibilidad. Las autoridades han pedido al público que en la medida de lo posible evite las carreteras.

En toda el área se han producido ya centenares de accidentes de tráfico debido al temporal.

La bella pagana es plural como el vasto cielo del Caribe


Por Mery Sananes | © mediaIsla

La aventura de adentrarse en un libro sin otra referencia que una portada y un título, algunas notas respecto a un autor con abundante obra publicada y premiada, nativo de República Dominicana y hoy convertido en importante académico de una universidad norteamericana, es sin duda un reto. Hablamos de Rituales de la Bella Pagana, de Fernando Valerio-Holguín, editado en Santo Domingo, en el 2009.

Más difícil aún cuando desde el inicio del texto el autor ya nos anuncia que estamos frente a un libro-collage, caótico como el amor, mitad dolor, mitad ficción, en el cual cohabitan leyendas, mitos, rituales paganos celtas, con diálogos escuchados en bares, confesiones de amigos y disertaciones filosóficas de varia naturaleza.

Es decir que nos toca recorrer desde El collar de la Paloma de Ibn Hazm hasta el Mar Caribe jamás ausente, cuando se trata de alguien que ha nacido a sus veras. Un libro construido sobre una metáfora que es a su vez, un ritual, una leyenda, una historia o un invento, que gira en torno a tres elementos que se convierten en uno: el amor, el vino y la poesía.

Difícil determinar si La Bella Pagana es la excusa para hablar sobre el silencio, la soledad y el amor que jamás cristaliza, a pesar de que se construye y reconstruye a si mismo en cada página del libro y de la vida, o si ella es el centro de lo inaccesible para llegar a conclusiones semejantes. En todo caso, ella o Angélica que es lo mismo, no es más que un esbozo de felicidad, la sospecha de un sufrimiento grande, un proyecto de sueño, de pasión y deseo, en fin un proyecto de incertidumbre.

Un libro espiral, una especie de laberinto que tiene un eje al que se vuelve sin volver, que atrapa sin atrapar, que enamora sin que el amor pueda durar más de siete días multiplicados por cuatro, en las estaciones del deseo, para llegar sin escapatoria a la estación del olvido, donde poeta, pintor y filósofo, se convierten en una misma figura contemplativa de aquello que no se habrá de recordar.

Un lenguaje exuberante, propio de una media isla que sabe de árboles frutales, de bares como confesionarios y del licor que destila las memorias que no llegan a ser olvidos. Lo más extraordinario y a la vez con lógico sentido es que aquella Bella Pagana, que reúne todos los requisitos del amor apasionado y resplandeciente, que conjuga todas las sensualidades y avenidas por donde corre un amor que se derrama como un vino, o un río sobre su presa, ofrendadora de su belleza en todas las facetas de la estación de los espejos, jamás llega a conocer el amor.

Y esa pagana de los rituales de luna, en toda su esplendorosa magnificencia, que atrae a todo el que llega a verla, asume sin desearlo su función de herida y sueño inconcluso, al ser violentada, como si el amor fuese sólo esa carga de sensaciones y voluptuosidades, más allá de ese vacío que se mueve en su interior y que ella devuelve a quien se le acerca, para ratificar que en un mundo sin amor, no existe la posibilidad del amor, ni aún traspasando los misterios de una deidad.

Porque tanto en el pintor, como en el poeta y el filósofo, el amor termina en el silencio de la desmemoria, porque no hay cómo ir más allá de la piel hasta rescatar a la bella pagana de su propia cárcel de belleza y sensualidad. Y con ella a quien sucumbe ante sus encantos y fascinaciones. Es un libro de amor donde el amor es el gran ausente.

Dígame qué increíble paradoja, que sin embargo pareciera contener el misterio y la clave de lo que está allí no para ser descifrado ni conocido, sino vivido, aunque en ese vivir se concluya en la estación de los olvidos, o condenado a una memoria móvil que es sólo un celaje de algo que es o no es, que se sueña y no se vive, pero que determina el vivir que no sería si no se refleja el sueño en el dolor que es compañero del amor, y a su vez del silencio, la poesía y el vino que sirve para hacernos descreer de unos y otros.

Lo que lo convierte en in imán es que no hay quien no haya soñado una Bella Pagana, o quien no haya hecho del amor pasajero que alienta la soledad del bebedor, del poeta, del filósofo, del pintor, y hasta del maestro, una transfiguración de todos los deseos y todos los sueños que están a flor de piel y en el interior de uno mismo, cuando del amor se trata, del olvido y la memoria, del silencio y la palabra que no conjuga sino lo que es inaccesible.

Y el autor se encarga de reiterarlo, una y otra vez, cuando sintetiza de qué trata esta historia sin historia, que a la vez determina sus rasgos. Una historia frágil como el amor, plural en la memoria de los espejos, que es un paraíso y la sospecha de una dulce agonía de felicidad. La historia de un agua que sufre y brota de las cuencas profundas de unos ojos cansados, una historia de fuego, soledad y desconsuelo, plural como la noche callada y también como una lágrima en busca de una caricia.

La historia de unas pupilas amargas mirando un pájaro alzar el vuelo en el alto cielo de la estepa, y también en la historia de un lento, punzante placer sin amor en el centro mismo de una constelación, sobre la alfombra de blancos nardos teñidos de sangre

Es la historia de la Bella Pagana que un día juró amar y al siguiente comenzó a diluirse en el sueño como un hilo de un agua muy fría de enero. La desgarradora y larga nota en la cuerda de un cello, la visión fugaz de una manada de panteras atravesando la noche esteparia. Un cielo apacible en agosto y unas palabras que duelen porque son ciertas.

Allí en cada una de esas indefiniciones está el juego y la tragedia, la risa y el dolor de lo que se conjuga y no se logra, lo que se sueña y no se inventa, lo que se quiere y no se alcanza, pese a que pase por las cuatro estaciones del espejo, del fuego, del hechizo y del hambre y sed, siete días en cada una, para que luego sobrevenga un siglo de ausencia y olvido.

¿Libro de la ausencia? Si como dice el autor, esta historia hubiese sucedido en el Caribe habrían brotado enormes corazones verdes enredados en las columnas de algún palacio abandonado, y habría brotado la sangre en la rabia secreta del puñal. Y si esta historia no sucede en el Caribe, del Caribe viene el autor, y la Bella Pagana se le antoja al poeta, plural como el vasto cielo del Caribe, aunque esté hoy anclado en las estepas de Colorado. Y ese caribe azul de aguas no pasa en vano por la historia.

Por eso la leyenda cobra nueva vida, y el amor alcanza cúspides que la palabra resguarda, aunque luego se despeñe. Por eso la Bella Pagana se hermana con Zamilda, ese personaje que se mueve en Memorias del último cielo, sin épica, sin orfebrerías célticas, pero bañado en las aguas de un atlántico que deja siempre huellas de amor en quien se moja en ellas.

Un recorrido, en fin, que le da cuerpo y vida a los sueños que cada quien ha tenido de hacer del amor mucho más que una catástrofe, o que la terrible desesperación del discípulo a quien el Maestro sumerge en el agua hasta casi quitarle toda respiración. Y sin duda, mucho más que el olvido.

Van Gogh, ¿era o no era un genio loco?


La experta británica Anne Dumas sostiene que tal vez sufriera algún tipo de epilepsia, pero que era un artista muy trabajador y concienzudo. Además, dice que era fanático de Shakespeare y Dickens, a quienes leía en inglés.


© Letra Ñ
Fuente: mediaIsla, Boletín 1155

Contrariamente a su imagen de leyenda, proyectada por el cine, Vincent van Gogh no era un "genio loco", un "maníaco" que creaba a golpe de inspiración visionaria, sino un artista tremendamente trabajador y concienzudo. "Se cree que sufría algún tipo de epilepsia, pero no trabajaba cuando se encontraba en ese estado", señala la experta británica Ann Dumas, que prepara la exposición "El auténtico Van Gogh: el artista y sus cartas" para la Royal Academy of Arts londinense (del 23 de enero al 18 de abril del 2010).

"Es cierto que era una personalidad apasionada, pero al mismo tiempo tenía una gran cultura, fruto de su voracidad lectora", agrega Dumas, según la cual entre sus autores favoritos estaban William Shakespeare, George Eliot o Charles Dickens, a los que podía leer directamente en inglés. "Van Gogh era además un excelente escritor", afirma la experta, que dice que la exposición podría haberse titulado también "Van Gogh, escritor y artista".

La Royal Academy reunirá, junto a 65 pinturas y treinta dibujos, cerca de cuarenta cartas, escogidas, según Dumas, de entre el centenar que contienen dibujos mediante los cuales el pintor informaba visualmente a su hermano, Theo, del cuadro en el que estaba ocupado o que acababa de pintar. Van Gogh fue un artista tremendamente prolífico ya que en los diez años de actividad artística de su corta vida (1853-1890), produjo más de 800 cuadros y 1.200 dibujos. Pero fue también un asiduo escritor de cartas: se conservan 902, de ellas 800 en el museo Van Gogh, de Amsterdam, que constituyen un testimonio excepcional sobre la evolución de su arte y sus opiniones en torno a otros pintores o escritores como Delacroix, Degas, Emile Zola o Dickens. La mayoría están dirigidas a su hermano, que apoyó a Vincent económicamente durante toda su vida, pero Van Gogh escribió también a otros familiares, como su hermana, Wilhelmina, o a otros artistas, entre ellos Anton Van Rappard, Emile Bernard, Paul Gauguin o el australiano George Russell.

Emile Bernard fue el primero en llamar la atención del público sobre las cartas de Van Gogh al publicar algunas de las recibidas de su coleta en la revista de arte francesa Mercure de France. En 1914, la viuda de Theo, Jo Van Gogh-Bonger publicó en forma de libro una primera edición de las cartas, pero hasta este año no había aparecido una edición completa y anotada (Thames & Hudson). Antes de dedicarse a la pintura, Van Gogh trabajó como su hermano varios años —tres de ellos en Londres— como marchante para la firma Goupil & Cie, en la que trabajaban también sus tíos. Se sabe que visitó la Royal Academy of Arts y también la Dulwich Gallery, señala Dumas, según la cual durante su etapa de marchante pudo ver no sólo cuadros de la escuela holandesa y la francesa de Barbizon (Corot, Rousseau, Millet, Daubigny) sino también muchas reproducciones de obras de arte con las que trabajaba también aquella firma de marchantes.

"Van Gogh coleccionó numerosas fotografías y estampas de revistas británicas, entre otras. Estaba muy interesado en todo tipo de material visual", explica Dumas. Para la exposición londinense, la Royal Academy no ha conseguido que viajara ninguna de las cartas dirigidas a Emile Bernard que se conservan en la colección del Morgan Library & Museum de Nueva York ya que estuvieron ya expuestas durante algunos meses en aquella ciudad y son muy sensibles a la luz. Sí llegarán en cambio otras igualmente si no más importantes, explica Dumas, incluidas las dos últimas que escribió a su hermano poco antes de quitarse la vida en un campo cerca de Auvers. Vincent llegó a poner en el correo una de ellas, la de tono más optimista, mientras que la otra la llevaba encima en el momento de efectuar el disparo fatal. [giecoleon]

Para el Terror que ya es un Ángel…


"God On My Side" | Luis Terror Días


Por María Teresa Puigbó|© mediaIsla

Siempre me dijiste que Dios estaba de tu lado; que no tenías miedo a la vida;

Me cantaste "Ratos de Ocio" enterito en el sillón de atrás de mi auto tan feliz, tan feliz… mientras me decías "Búsquese una jumbo, veterana."

Y recuerdo como decías riendo "yo me amo, yo me amo", "me gusta mí música";

Luego pintaste mi cara en una hoja en el Parque Duarte con tanta destreza y dulzura;

Y fuimos al Festival de Atabales Sainaguá y todos te saludaban con admiración y tú tan calladito y humilde;

La charla del colmadito de la otra esquina que no era la tuya donde me hablaste de Pía y su hermanito mellizo, el cuento taíno, me definiste los vocablos taínos y sus significados y después nuestras conversaciones sobre mitología griega, Eros y Psyche eran de tus favoritos, de cómo te fascinaba Edgar Allan Poe y de repente tomabas una hoja y me tarareabas lo que ibas escribiendo que surgía de cualquier detalle con las letras que acompañaban; y como entrabas en Casa de Teatro y te decían "Maestro" y tú, tranquilito, le tocabas la canción que el cantante quería cantar, humilde como la tierra y te despedías y te esfumabas en la noche;

E irte a buscar para recoger al anciano que una vez fue una gloria deportiva del país, para llevarlo a su casa porque estaba pasao' de tragos y acostarlo y dejarle la puerta cerrada.

E ir donde la "junkie" alambre, moribunda, a pasarle la mano, darle masajes y tú mismo hacerle una sopita de pescado para alentarla.

Y toda esa humanidad tuya, tan grande como tu talento, "Hay que hacer el bien siempre", decías después de estos periplos.

Por eso me niego, la rechazo, la deniego, la destruyo, la decapito, la destajo, la destartalo, la demuelo, la deambulo, y la fulmino, ¡A ESA MENTIRA DE QUE HAS MUERTO!

El Terror no ha muerto na', está con Anacaona, Enriquillo, Salomé Ureña, Martí, Hostos, Liborio, Mamá Tingó, Francis Caamaño, Amín Abel, Orlando, Poe, Whitman, Cortázar, Carpentier, Dalí, Picasso, Nijinsky, Lennon, Mercedes Sosa y todo un séquito exquisito, que el Barón del Cementerio le tá' preparando su sitio!!! y el no come pendejá... Veteranoooo....tu yola se fue!!! WITH GOD ON YOUR SIDE!!! [María Teresa Puigbó, dominicana, abogada, periodista y traductora]

No ha muerto na


Por Arturo López | © MEDIAISLA

Luis el militante, luis folclorista, luis roquero, luis el de marola, luis el de ay ombe, luis el del Tecno-Amargue, luis bachatero, luis el radical, luis el anti-sistema, luis contemporáneo desde la sabana del espíritu santo, luis el palero, luis el que no come pendejá, el shaman olivorista, luis el autodestructivo, luis el carnavalero, luis el que baila en la calle, luis el de la izquierda rumbera, luis el de Anaísa, dónde está Transporte Urbano, que traigan a Convite, a la reverenda, los paleros de Sainaguá, dónde está Fradique, Dagoberto, que lo entierren con salve, que toquen los Congos, que salgan máscaras, las Cachúas, que traigan la Sarandunga, y que no dejen a Berto, dánde está el Ga-Ga de Palavé, el Ga-Ga de la Seja, que toquen merengue con guitarra, Juan Francisco, Duluc, Gay, que le toquen al TERROR, que lo entierren con una máscara de lechón, con un vestido de los papeluses, que los abre caminos rompan la miseria del Batey, que bajen los Misterios, por qué no invitaron a los Guloyas, a Linda, al Primo, dónde está la Dra. Rosenberg, que la Izquierda Revolucionaria diga algo ante el féretro, que los intelectuales opinen, que los sindicalistas declaren una Huelga General, que los poetas salgan de sus buhardillas, Silvano viene de camino con el acordeón de Guandulito, dónde están sus amigos de Washington Hights, que el Presidente de turno se dirija a la Nación, que el alto mando militar rinda honores Patrios, que lo velen en Capotillo, Cristo Rey, Los Minas, Los Guandules, en los cordones de miseria, que lo Entierren con Pichirilo, que toquen palos ,que toquen palos, coño, que el TERROR no a muerto, que bailen Ga-Ga, que suelten el Carnaval que el TERROR no a Muerto. [Arturo López, profesor, actor, director, e investigador Teatral]

Luis Días: Vivir la alegría y vivir la libertad


Si he de morir, que sea de una pasión sin nombre... | Luis Días


Por Jochy Herrera | © mediaIsla

¿Y quién carajo era Luis Días, un personaje definido por otros como artista gráfico, compositor, intérprete, poeta, músico, folclorista, productor, investigador, docente y actor; alguien a quien apodaron el Terror? ¿Quién es capaz, en su sano juicio, de embarcarse a la aventura de ser, simultáneamente, diez sujetos en un Yo? Luis Días Portorreal (Bonao, República Dominicana, 1952-2009) fue la afrenta de un versátil hombre de su tiempo: el artista, el amigo, el bonachón, el contradictorio, el genio musical, el atormentado, el que "no bregaba con la tristeza" en su sano juicio. El Terror acaba de morir, y nosotros nos secamos las lágrimas para reír con él.

La última vez que lo vi, hace ya más de un par de años, en pantalones cortos, sacudía el bajo tras el eco de la percusión de Fellé Vega en el legendario barrio santiaguero de Los Pepines. Allí lo vi arrancándole lágrimas y risas al instrumento, moviendo la cara como sólo él sabía y atrapando al público con la natural magia con que su música nos envenenaba la sangre. Me habló de la felicidad y los nuevayores de los 90; de los músicos de Jerry Gonzalez y The Fort Apache Band; de aquella voz icono cibaeño —Vickiana—; de Andresito Reyna, Shakira-baila en la calle y Tangamana, catarsis donde rogaba ...yo no quiero que me pase lo que me pasó a mí mismo… y donde suplicaba que le permitiesen mirar la noche con su luna de aspirina. Hablamos también de La Habana y el legendario Onceno festival de la juventud; de la sociología del ron Brugal y de los amigos comunes: los Logroño, el Cuquito, Luis Tomás, y un sin fin de gente que de seguro, desde hace unos días, han sacado de sus baúles uno que otro de los trabajos definitorios de su discografía.

El reconocido escritor dominicano León David nos indicaba recientemente cómo la música —con su carga renovada de vida nueva— "es parte de la zona más genuina, feraz y permanente de la existencia". Y nuestra identidad, a mi parecer, es el fuego que alimenta tal existir. Hablo, por supuesto, de la identidad que perseguimos, no de la supuesta. No de la impuesta y no de la heredada: hablo de aquella identidad que nos proponemos encontrar. Y parte de la genialidad que Luis Días nos ha legado radica quizás en la construcción de la tan cacareada identidad dominicana: existir(nos) mientras nos definimos, encontrar(nos) en nuestro ejercicio cotidiano, buscar(nos) tras la vellonera, el poema, la historia y los ritmos; con el dolor del campo y la vorágine citadina, Washington Heights incluido. Es decir: Luis Días quiso invitarnos a comenzar a sernos los dominicanos que aún insistimos en querer ser.

Luis Días rescató ritmos y tonadas como nadie nunca lo hizo, y el grupo Convite, para cualquier generación más allá de 1972, es la referencia del folcrore que aún no ha alcanzado los premios nacionales. Convite fue además el espejo de lustros turbulentos donde darle la mano a un obrero representaba el ideal de una generación que todavía no sucumbía al desagravio y la desazón. Sonia canta a los poetas de la patria (1978) es el siguiente eslabón de Días, esta vez en rol protagónico de un espectáculo donde en palabras de Miguel Mena, "...el músico está trayendo al poeta al escenario"; un legendario concierto que justifica con creces la pregunta que Mena lanzó hace ya siete años: ¿Merece Luis Días un puesto en la literatura dominicana?

Transporte Urbano, el rock integrado al ritmo nacional, y la tecnobachata, son a mi parecer, las indiscutibles contribuciones que el Terror aportó al ethos musical dominicano. El asombro de recrear la crónica de lo cotidiano en un diálogo con lo popular —en el sentido más hermoso de la palabra—; trátese ella de un colmadón, una comarca, un batey o un vecindario de Monte Plata, tal como me contó José Rafael. El exprimir el merengue, los palos y la bachata, la voz de la calle haciendo arte mientras se baila, es reflejo del modus vivendi del Terror. Sus declaraciones en entrevistas pasadas hablaban de cómo él se diferenciaba de otros autores al negar la tristeza y abrazar la alegría; de cómo siempre quiso que sus letras no narraran únicamente la aventura personal, de que los temas íntimos fuesen sacados al ámbito de lo colectivo; y cómo su ritmo favorito siempre fue el rock: "...porque me da la libertad de poder fusionar y reforzar los colores con mayor contundencia, de usar sonido como parte de la música".

¿Será posible entonces recordar a Luis Días aprendiendo de él, bailando con él, celebrando con él? ¿Soñar, por un segundo, con la alegría y la libertad que a su parecer adjudicaban sentido a la música? Pienso que sí, porque en algún lugar entre las páginas de su libro Tránsito entre Guácaras (CEDEE-INTEC, 1986), aparece, como un asomo de esperanza, una oración de inspiración taína que reza así: Espíritu inquieto, soñador, gestador del viento / Que una vez sin nortes las ciudades te convertiste en única vía / No dejes que se me pierda el mar ni el rocío. Métele soles a nuestros ríos / Reparte tus culebras de esmeraldas por los bosques donde te perdiste. [Jochy Herrera, escritor dominicano radicado en Chicago. Autor de Extrasístoles (y otros accidentes]

lunes, 14 de diciembre de 2009

Incautan apartamento a hija del fallecido Milton Peláez, vinculada a Figueroa Agosto


Moscoso Segarra dijo que presentará el recurso en vista de que el apartamento está “directa e inequívocamente vinculado a Agosto” y que es de su propiedad y no de Peláez.


Fuente: listindiario.com/app/article.aspx?id=124883

Santo Domingo.- La Fiscalía del Distrito Nacional investiga a una hija del fallecido productor de televisión, Milton Peláez, por presunto lavado de activo y su supuesto vínculo con el fugitivo José Figueroa Agosto.

La investigación que realiza el Ministerio Público en contra de Mary Peláez Frapier se produce luego de que se incautara de un apartamento de lujo en Cabarete, Puerto Plata, propiedad de Agosto, en cuyo caso están vinculados además, Sobeida Félix Morel y Eddy Brito.

El apartamento, incautado a Figueroa Agosto, pero que está registrado a nombre de Peláez Frapier, es el 1132, del complejo turístico Ocean One.

El mismo fue registrado por un equipo conjunto de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), y de la Fiscalía del Distrito Nacional, quienes han incautado el inmueble en virtud de lo establecido en el artículo 188 del Código Procesal Penal.

Por otro lado el fiscal del Distrito, Alejandro Moscoso Segarra, dijo que recurrirá la decisión del juez de la Segunda Sala Penal del Distrito Nacional, que acogió un recurso de amparo presentado por Mary Peláez quien reclama la devolución del apartamento incautado en Arroyo Hondo y que se le atribuye ser propiedad de Eddy Brito.

Moscoso Segarra dijo que presentará el recurso en vista de que el apartamento está “directa e inequívocamente vinculado a Agosto” y que es de su propiedad y no de Peláez.

“La señora Peláez se ha prestado como testaferra del narcotraficante, ya que tanto la residencia de Arroyo Hondo, como el apartamento incautado en Cabarete están valorados en más de un millón y medio de dólares, lo que será probado en su debido momento”, indicó Moscoso Segarra a la salida de su despacho.