lunes, 27 de julio de 2009

Liberar la palabra del lenguaje


Por ISIDORO REGUERA | © BABELIA
Fuente: mediaIsla, Boletín 1135

Filosofía. En cuatro volúmenes, este libro constituye la primera monografía completa de la obra de María Zambrano (Vélez-Málaga, 1904-Madrid, 1991), incluye y considera también la muchedumbre entera de sus inéditos. En un recorrido tan bello como erudito, con el formidable horizonte de un logos oscuro y una razón poética como trasfondo, quiere reconstruir la "crítica de la razón dialéctica", clara e instrumentalizada, que Zambrano no llegó a redactar (quedó en sendos esquemas inéditos, aunque de su espíritu dimanen sus tres obras mayores: Claros del bosque, De la Aurora y Notas de un método).

Una labor, la de Zambrano y la de Moreno, cada uno en lo suyo, tan necesaria como desesperanzada (imaginemos que no). El mundo y el ser humano de hoy ya no parecen sensibles a oscuridades trágicas, extrañas vivencias místicas, ni filosofías poéticas, realmente creadoras. De todos modos, por lo que importa a la filosofía y al pensar en sí mismos, como profesión al menos, es muy de considerar el intento zambraniano de volver a situar la razón en su logos más recóndito, minusvalorado por las luces modernas de la razón y la palabra. Porque éstas apenas tienen sentido ya en su empobrecidísimo contexto, del que hay que liberarlas: a la palabra, del lenguaje; a la razón, de sí misma. Hay que liberarlos del nihilismo subsecuente a esa dialéctica racional (lineal, literal, discursiva), que, tras sus últimos delirios idealistas, en los que todo se convirtió en concepto, o a causa del cientificismo recalcitrante de una filosofía pretenciosa, para la que todo ha de ser objeto de experiencia normalizada, ha aniquilado, en un viernes santo especulativo o empiricista, decimos, la realidad humana trágica, la verdadera, anegado el pensar crítico, agostando cualquier respuesta positiva y fuerte ante la vida.

Liberaciones, todas ellas, a la espera de un nuevo renacimiento en el que el ser humano aliente el surgir de otra racionalidad capaz de acoger los múltiples niveles reales de experiencia (como, por ejemplo, en una "cadena áurea" antiquísima de filósofos animados por un "fuego secreto", anuncian, propugnan y perfilan hoy, serena e inteligentemente, Patrick Harpur, a quien cita Jesús Moreno, o Richard Tarnas, a quien creo que no cita, autores, ambos, felizmente introducidos en castellano estos últimos tres años por la editorial Atalanta). Antes de que esos niveles de experiencia, cada vez más extraños, porque no tengan cauce expresivo, se anquilosen en la evolución hasta desaparecer, como ya se anuncia hoy en la descolorida vida de los metrociudadanos.

Ésas son las pautas del complejo viaje que este libro realiza de mano de la obra de Zambrano, adentrándose en las "espesuras" del significado de un logos oscuro. La contextualización de ese logos se realiza no sólo a través del recorrido del pensamiento occidental desde los griegos, sino en el seno de una imponente variedad de culturas y sus específicos modos espirituales: sufismo, budismo Zen, Vedanta, Tao. Desde su arranque mismo, este libro va configurándose a modo de un caleidoscopio en el que esta diversidad de formas culturales y espirituales componen singulares figuras que tratan de dar a entender las nuevas experiencias, los nuevos lenguajes y los inéditos modos de razón en que se adentra el pensar zambraniano. Configurando todo un mundo intermedio entre sensibilidad y entendimiento (como la metaxy platónica, el barzaj sufí o el mundus imaginalis de Corbin), entre empiria y concepto, decíamos, que acoja la multiplicidad de tiempos o diversidad de niveles de experiencia y conciencia que constituyen al ser humano. Para ello sigue a Zambrano en su descenso a los trágicos lugares de la mística, donde se radicaliza la experiencia, adentrándose en los recovecos escondidos de su pensar, en los ángulos oscuros de sus inéditos. En torno al eje de su libro esencial, El hombre y lo divino, Moreno pone a Zambrano en diálogo con multitud de autores y movimientos espirituales, hasta que logra configurar un "modelo" de saber en el que pueda enmarcarse con sentido el intento de la filósofa de constituir un pensamiento que integre la tragedia, la mística y la filosofía. Su crítica de la razón dialéctica. Muy interesante. [fontanamoncada]

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