lunes, 2 de marzo de 2009

Los años del boom y otros demonios


¿Cómo se leen hoy las obras del boom latinoamericano? Cortázar parece atrapado en la estética de los 60, García Márquez en sus Cien años de Soledad, mientras que Vargas Llosa se adapta a los tiempos. Así opinan escritores, críticos y académicos, cuando se viene una avalancha de nuevas publicaciones vinculadas al boom.

Por MACARENA GARCÍA G. | © El Mercurio

Fuente: mediaIsla "Boletín 1114"

Hubo un tiempo en que en las librerías de todo el mundo -o del mundo donde hay librerías- había ejemplares de "Cien años de soledad", de "La ciudad y los perros", "La región más transparente" o de "Rayuela". Un tiempo en el que sus autores -García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Julio Córtazar- eran asediados en la calle por personas que les pedían autógrafos. Eran los tiempos del Boom latinoamericano, un movimiento que marcó un hito en la historia de la literatura y también en la historia del continente. ¿Qué pasa con sus obras hoy? ¿En qué estantes de la historia quedarán?

Las razones de un boom

"No es exagerado decir que Latinoamérica en los 60 era conocida por dos cosas: la revolución cubana y el boom de la ficción latinoamericana, cuyo auge y caída coinciden con el auge y la caída de las percepciones liberales de Cuba entre 1959 y 1971", asegura Gerald Martin, crítico inglés que por estos días promociona su "Gabriel García Márquez: a life", una biografía "tolerada" por el Premio Nobel (lo que la distancia de una autorizada, es el relato de un amorío que Gabo quiso olvidar).

"El principal legado del boom fue la internacionalización. Con él, el mundo se enteró de la existencia de la novela latinoamericana y los novelistas latinoamericanos (bueno, ciertos novelistas) consiguieron acceso al mercado internacional y algunos (gracias a traducciones) se convirtieron en estrellas mundiales", explica Philip Swanson, profesor de la Universidad de Sheffield y autor de un buen número de libros sobre el boom.

El grupo de escritores -que entre los chilenos incluyó a José Donoso y, también, aunque menos vinculado, a Jorge Edwards- comenzó a publicar buenas novelas en la década del 60 y tuvieron la suerte (merecida, pero suerte al fin y al cabo), de que editores europeos creyeran en ellos y les ofrecieran vivir de escribir, algo hasta entonces impensado para los autores del lado equivocado del Atlántico. García Márquez, Vargas Llosa y Donoso se instalaron en Barcelona; Córtazar en París y Carlos Fuentes en Londres. Ellos fueron algo así como la primera línea de un movimiento que también integró el cubano Cabrera Infante, Mario Benedetti, Manuel Puig y Augusto Roa Bastos, entre tantos otros.

Hay muchas razones para explicar por qué la literatura latinoamericana hizo boom en los años sesenta. Una apunta a que entonces el mercado editorial español estaba cercado por el franquismo y la posibilidad de burlar a la censura era publicar a sudamericanos como Mario Vargas Llosa con su crítica "La ciudad y los perros" . Otra, es la coyuntura que daba la época: revolución cubana, primavera de Praga, guerra de Vietnam, mayo del 68 y la teología de la liberación; tiempos en los que la identidad latinoamericana se jugaba en campos de batalla y en que uno de esas trincheras era la ficción (otra, las opiniones, cartas, declaraciones, columnas y contracolumnas que sus autores publicaban en las revistas).

Por último, habría que reconocer la importancia de dos personajes claves: Carlos Barral -con la editorial y el premio Seix-Barral- y la "mama grande" Carmen Balcells, quien le preguntó a Vargas Llosa cuánto necesitaba para dejar sus investigaciones universitarias en Londres para instalarse a escribir en Barcelona. Había contexto y sobraba talento, novelas que rompían con la tradición realista y costumbrista latinoamericana y explotaban un imaginario desquiciado, novedoso.

Macondo pop

"Hay boutiques que se llaman Macondo. Cronopios y famas son palabras que han llegado a la calle. Para un extranjero poco enterado de la historia argentina, Lavalle es una calle y un personaje de Sábato. Todo el mundo sabe lo que es una visitadora", escribe José Donoso, el representante chileno del grupo, en su "Historia personal del boom", publicada en 1972. Después aparecería hasta un McOndo, la reacción joven y globalizada al mundo donde la novedad era la llegada del hielo a la ciudad. El boom como una manifestación de la cultura popular, un nombre digno de ser parafraseado y, también por eso, un enemigo declarado. El padre al que perseguir.

La pregunta, a casi 50 años de que el boom se acomodara en las listas de libros más vendidos, instalando en las conversaciones cotidianas a sus personajes, es ¿cómo han envejecido éstos? ¿Cómo se leen hoy esos libros que todos leímos y que hoy son lectura obligatoria?

"Recientemente he releído, para clase, 'Cien años de Soledad' y 'La ciudad y los perros'", cuenta Jorge Ruffinelli, crítico uruguayo, profesor de Literatura Latinoamericana en Standford. "Aunque discrepo con Vargas Llosa en posiciones políticas personales, reconozco que 'La ciudad y los perros' ha envejecido bien. En cuanto a 'Cien años de soledad', una estudiante argentina inteligente me ha dicho que intentó leer varias veces esta novela y no puede pasar de las primeras páginas... (y yo creo que las primeras 50 páginas son las mejores). De todos modos, le he pedido a la joven que lea la novela entera. No puedes opinar de un tema sin conocerlo".

Swanson tiene una teoría similar sobre qué obras se quedaron atrapadas en los sesenta: "La novela clásica de esa época sigue siendo 'Cien años de soledad' y la moda del realismo mágico sigue teniendo mucho efecto en la novela mundial (aunque claro, los hay que lo rechazan). Otros éxitos como 'Rayuela' de Julio Cortázar parecen atrapados en los años sesenta y ya tienen una edad. El novelista más profesional del boom y que se ha adaptado mejor a la demanda del mercado internacional es, probablemente, Vargas Llosa. 'El obsceno pájaro de la noche' de Donoso es una novela muy importante, que se ha subestimado un poco: en muchos sentidos representa el clímax del boom, pero sale en 1970, un momento en que la unidad del grupoempieza a disolverse ".

Edmundo Paz-Soldán, profesor en Cornell y escritor boliviano antologado en la polémica McOndo, cuenta que las novelas del boom influyeron mucho en su decisión de ser escritor: "A los catorce, quince años, descubrí 'La ciudad y los perros' y 'Cien años de soledad'. Fueron libros clave. Si nos atenemos a las novelas escritas por mi generación, yo diría que las más influyentes son 'Conversación en la Catedral' y 'La ciudad y los perros'. 'Conversación' está presente en las novelas de Jorge Benavides ('Los años inútiles') y Alberto Fuguet ('Tinta roja'), en mi novela 'Río Fugitivo' está la huella de 'La ciudad y los perros'".

Para Paz-Soldán la obra que mejor resiste el paso del tiempo es la de Vargas Llosa y la de Donoso ("especialmente 'El obsceno pájaro de la noche'"): "Creo que en ambos autores la experimentación formal conecta con temas políticos y sociales muy presentes hoy. La obra de García Márquez no envejece, pero no está generando nuevos libros. Si pensamos en los cuentos, creo que ahí tanto Cortázar como Fuentes están muy vivos. Fuentes es un caso interesante, un autor de obra monumental, cuyos textos más breves -los cuentos, las nouvelles- están resistiendo mejor el paso del tiempo que sus grandes novelas".

¿Cómo se leen hoy esos libros? El cumpleaños de Fuentes

El año pasado Fuentes cumplió 80 años y fueron tantos los que quisieron aprovechar la fecha para celebrarlo, que él formó una comisión para coordinarlos y exigió que los homenajes no se extendieran por más de un mes. Aún así, hubo quienes criticaron los apoteósicos eventos con los que México celebró a su figura en el grupo de escritores. Alfaguara, su editorial, aprovechó la coyuntura para reeditar sus novelas -ediciones que ya están en las librerías chilenas- y para publicar una edición conmemorativa de "La región más transparente" con la Real Academia Española (su primera y más renombrada novela, publicada hace ya 50 años). La nueva edición fue revisada por su autor (quién decidió estructurarla en capítulos) e incluye un glosario de mexicanismos y artículos de los escritores Nélida Piñón, Sergio Ramírez y José Emilio Pacheco y de los académicos Juan Luis Cebrián, Carmen Iglesias y Gonzalo Celorio, entre otros.

Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa: del amor al combo

"De Mario a Gabo" (Espasa), recién lanzado en España, cuenta la historia -política, doméstica, literaria y amistosa- del Boom, centrándose en las vidas de sus dos principales exponentes: Vargas Llosa y García Márquez. Es un libro que se inicia con las ilusionadas cartas que García Márquez le escribe a Vargas Llosa cuando este aún no lo ha conocido. En 1967 le dieron a Vargas Llosa el premio Rómulo Gallegos por "La Casa Verde" y García Márquez viajó a Caracas para verlo. Se encontraron en el aeropuerto y semanas después siguieron juntos a Bogotá y a Lima. Años más tarde coincidirían viviendo en Barcelona y acabarían por conformar una de las más emblemáticas duplas literarias.

Emblemática también por cómo terminó. En febrero de 1976, a pocos minutos de que se estrenase la película "La odisea de los Andes" en el Palacio de Bellas Artes de México, García Márquez se acercó a saludar a Vargas Llosa. El peruano, por toda respuesta, se levantó y le clavó un puñete en un ojo. Hay quienes aseguran que después dijo: "Esto es por lo que le hiciste a Patricia (su mujer) en Barcelona". García Márquez no respondió nada; se marchó con su ojo en tinta y días más tarde le pidió a un amigo que se lo fotografiara. La pelea ha dado que hablar estos últimos 40 años: que si había una relación entre García Márquez y Patricia, que sí él le había recomendado separarse de Vargas Llosa. Los escritores -que dejaron de hablarse para siempre, aunque el libro anuncia que hace poco habrían iniciado un contacto telefónico esporádico- no han dicho una palabra sobre el asunto. Aunque "De Gabo a Mario" no da nuevas luces, pero aporta contexto, extendiéndose sobre una de las aristas más conflictivas al interior de la fraternidad del Boom: la relación con la revolución cubana. Por un lado estaba Vargas Llosa, en un comienzo más cercano a la Revolución y después una de las voces más abiertamente críticas, y por otro, Gabo, quien se acercó a la isla cuando los otros se alejaban.

En el libro hay joyas sobre el tema como una cita de Juan Goytisolo sobre la repentina desaparición de Gabo cuando los escritores se organizaban para enviarle una carta crítica a Fidel. Según Goytisolo, "con su consumada pericia en escurrir el bulto, Gabo marcaría discretamente sus distancias de la posición crítica de sus amigos sin enfrentarse a ellos: el nuevo García Márquez, estratega genial de su enorme talento, mimado por la fama, asiduo de los grandes de este mundo y promotor a la escala planetaria de causas real o supuestamente 'avanzadas' estaba a punto de nacer".

Ana Gallego, coautora del libro, cuenta que una de las cosas que más les costó, fue consultar el inmenso archivo de Princeton, donde están las cartas que se enviaron los escritores del boom. "En estas cartas se puede ver el reverso más íntimo de cada uno de estos grandes escritores latinoamericanos. Por ejemplo, las cartas de Gabo a Mario son muy cariñosas, sinceras, y tremendamente divertidas. En ellas se lo ve mejor que en las entrevistas y biografías que le han hecho". Desde el día de la pelea que no se les ve juntos

Donoso, el "Ringo Starr"

En el reciente "De Gabo a Mario" (Espasa), los autores hacen una analogía entre las figuras más emblemáticas del Boom y Los Beatles. García Márquez y Vargas Llosa serían Lennon y McCartney; José Donoso un "Ringo, que se aprovechó de la fama de los demás para colarse en el grupo". La ironías no acaban allí, también dicen que su libro "Historia personal del Boom" "casi podría retitularse 'Histeria pasional (por no quedar fuera) del Boom'". Ángel Esteban y Ana Gallego son duros con el chileno que otros, como Carlos Barral, consideran parte de la primera línea de los autores del Boom.

Este año también trae novedades editoriales para el representante chileno del grupo. Su hija Pilar Donoso -responsable de la novela inédita "La lagartija sin cola"- se apronta a publicar una selección de los 64 diarios que se conservan de su padre. Ella los revisó durante su investigación para publicar una biografía -todavía inédita- de él y después consideró que por sí solos valían un libro.

Los papeles de Cortázar

Julio Cortázar, el miembro más alto del Boom, murió hace ya 25 años, pero recién ahora su primera viuda (y albacea) logró abrir una cómoda donde estaban sus papeles. Suena a una trama más del autor de "Casa tomada", pero aseguran que es verdad, que los cajones estaban trancados con tanto escrito. Alfaguara publicará una selección de este material bajo el título de "Papeles inesperados", en mayo próximo. El tomo tendrá más de 500 páginas e incluirá 11 relatos, 13 poemas, un nuevo capítulo del "Libro de Manuel", 11 episodios del personaje de "Un tal Lucas" y tres historias de cronopios.

Hay desde un discurso que escribió en su etapa escolar hasta escritos de los ochenta, poco antes de su muerte. También se encontraron en la cómoda unas 1.500 cartas dirigidas a personajes como Octavio Paz, Lezama Lima, Buñuel y Onetti, que engrosarán dos futuros volúmenes de las Obras Completas, de los que Galaxia Gutenberg ya ha sacado cuatro tomos.
[zoiladulceuva] ~

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